Espacios y acciones vs. delincuencia

Eduardo Ugarte y Chocano 

Periodista

16 Jul 2017 | 20:47 h

Por la edición del último sábado de este diario (pág. 21), sé que la extorsión y el sicariato son los delitos más frecuentes en el distrito La Esperanza, Trujillo. Con 70 víctimas mortales en el 2012, y que este año disminuyó a 5. 

¿Cómo es que en tan solo 5 años se ha cambiado el comportamiento a toda una población criminal?

Daniel Marcelo Jacinto, alcalde de La Esperanza, explica que comenzaron por los espacios públicos: “No podíamos exigir a la juventud que no esté en las calles si no teníamos un lugar y una actividad con la que los mantengamos ocupados”.

Así recuperaron 38 espacios públicos, 32 destinados al deporte y dispersos por todo el distrito; después se interrelacionarían con torneos de fútbol, vóley y ajedrez, organizados entre la Policía y juntas vecinales. Actualmente participan 3,500 jóvenes entre 8 y 16 años, “edades vulnerables al crimen.”

Pero ahí no paró. Con la mejora de colegios y la creación de centros de impulso empresarial, ha bajado el índice de criminalidad: “Hemos mejorado la infraestructura para que alumnos, maestros y padres se sientan a gusto. Además, hemos dado herramientas con los talleres de trabajo a la población pobre para que tenga un oficio y salga adelante”, dice Marcelo Jacinto. Resumo la información pensando su aplicación en nuestros distritos, con el primer paso dado en lo que anuncia la leyenda de la foto que la ilustra: “Jóvenes de Miraflores recibirán apoyo deportivo para alejarlos de la delincuencia."

Esta lección de gestión edil se centra en dos acciones: primera, la recuperación, adecuación y ocupación programada de espacios públicos y segundo, la mejora e implementación de los centros de estudio y trabajo. Es decir, acciones planificadas y ejecutadas pensando en su sostenibilidad.

En nuestro medio existe diversidad de espacios, necesidades y realidades sociales, con diferentes cifras de criminalidad. Pero todos comparten la evidencia de que la delincuencia siempre va en aumento, por lo que es una acción lógica e inmediata el freno y la prevención, no necesariamente represiva, que en este caso está orientada a los espacios públicos y centros educativos.

Al igual que el deporte, lo mismo se aplica utilizando el arte -llámese pintura, escultura, grabado, teatro, danza, música, poesía, narración, etc.-, como ocupación de niños, niñas y adolescentes, en lugares que los alcaldes propicien, más allá del currículo, extendiendo la intercomunicación con concursos y talleres de actividades artísticas que nos mejoran como individuos y ciudadanos. Los alcaldes deben tener presente que existen en nuestro medio gestores culturales que están esperando acepten sus proyectos (qué bueno sería que los alcaldes los escuchen con solo presentar esta columna).

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