El último contacto [Video]

Los temibles amarakaeris se incorporaron a la civilización gracias a la gestión pastoral del padre José Álvarez, un misionero que brindó nuevas armas culturales a los nativos.

12 Jul 2017 | 5:53 h

Ahora que el papa Francisco anunció su próxima visita a Madre de Dios, se van revelando detalles de la vida exagerada de aquellos misioneros dominicos que incursionaron en las selvas peruanas a principios del siglo XX.

Entre ellos figura el padre José Álvarez Fernández, un asturiano que recorrió casi toda la amazonía peruana y que fundó misiones a lo largo y ancho de Madre de Dios, cuando esta zona no figuraba ni en los planes de Dios.

Álvarez llegó en la primera mitad del siglo XX cuando aún estaban abiertas las heridas que dejaron los barones del caucho. Su extracción sembró odio y miedo en la selva y la presencia de cualquier foráneo era repelida a flechazos.

Pero el padre Álvarez se obsesionó con la idea de contactar con los temibles amarakaeris y lo consiguió. Sin embargo, ese primer encuentro casi le cuesta la vida. Fue rodeado por decenas de nativos armados con arcos y flechas. Los amarakaeris desnudaron al misionero y ostentaron su camisa como trofeo de guerra. Fue entonces cuando uno de los guías intervino casi a gritos: «Apaktone jiurambayo ahuajijikda ombeinapene yayukaatei" ("¡Mi papá es anciano y sin ropa, se morirá de frío, devuélvansela!»). Álvarez también intervino hablando en harakbut y se ganó a los guerreros.

Desde entonces fue conocido como "Apaktone" ("papá viejo"). Hoy sabemos que los amarakaeris fueron el último pueblo no contactado que se incorporó a la sociedad.

Más allá del debate que provoca las misiones, debemos reconocer que el padre Álvarez otorgó nuevas armas culturales a los nativos, los defendió contra los abusos de los extractores y compartió su labor evangelizadora con la publicación de libros testimoniales que se convirtieron en lectura obligada para los especialistas. Hasta logró un doctorado en Antropología otorgado por una universidad francesa.

Su dominio de los idiomas nativos y sus extraordinarias fotografías están resguardadas en el Archivo Fotográfico de los Misioneros, en Puerto Maldonado, pero también figuran en la memoria de la historia cultural del Perú. ❧

 

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