Santa Bárbara, la virgen decapitada

Corpus Christi. 14 santos y vírgenes abandonan templos y capillas para participar de la entrada de la fiesta. Una de las imágenes es Santa Bárbara que hace el recorrido más largo.

15 Jun 2017 | 1:00 h

Revientan los cohetes que despiertan a los pobladores del periférico distrito de Poroy en Cusco. Es víspera de la celebración del Corpus Christi, día de la llamada entrada del Corpus en la Ciudad Imperial. 

Son las cinco de la mañana y Santa Bárbara aguarda a "sus hijos" para la misa. Una hora después, la imagen sale de la capilla de Poroy en procesión para participar en la entrada del Corpus Christi que se celebra hoy.

A esa misma hora -de otros templos y capillas- partieron otras 14 imágenes de santos y vírgenes para reunirse en el frontis de la Basílica Catedral cusqueña. La decimoquinta imagen corresponde a la virgen Inmaculada Concepción, conocida como la Linda de la Catedral, que sale el día de la procesión, es decir, hoy.

HISTORIA SANTA

En Poroy hay poca población y los seguidores de la santa también son pocos. Santa Bárbara tiene la mirada puesta en un punto impreciso, los pómulos casi rosados y el cabello ondeado, cubierto por una bella corona sagrada. En su mano derecha lleva una capilla que descansa encima de una  biblia; en la izquierda, una espada en forma de lanza, rayos y palma. Cada elemento tiene su propio significado.

Cuenta la historia que en el siglo tres, después de Cristo, la joven Bárbara de Nicomedia abandonó las creencias paganas de su familia judía para abrazar el cristianismo. Su padre, un militar poderoso y autoritario, ardió en cólera por esa decisión y la amenazó con castigarla si no abandonaba esa "superstición (así era considerado el cristianismo)". La joven desobedeció al militar. Fue entregada a las autoridades que le infligieron numerosos castigos para que volviera al paganismo, pero Bárbara nunca cedió. 

Su padre no tuvo otra opción que decapitarla con su propia espada, aquella con la que había dado muerte a cientos de cristianos. Fue así como la joven Bárbara se convirtió en santa y su padre murió fulminado por un rayo. 

INGRESO AL CUSCO

Poroy está a dos horas a pie de Cusco, pero con la imagen en procesión la caminata toma unas cuatro horas. 

La procesión avanza con lentitud. La imagen sagrada se mece en el aire al compás del andar de los cargadores de la Hermandad. Usa el Qaphaq Ñan que es el camino para ir al Chinchaysuyo. 

A diferencia de otras vírgenes, Santa Bárbara destaca por su humildad y sencillez. No tiene joyas ni su anda está ostentosamente adornada por oro y plata como el de la Virgen de Belén, que habita en el templo del mismo nombre, o la Virgen Purificada del templo de San Pedro. 

"Pobre pero honrada", bromea un fiel de Santa Bárbara cuando se le pregunta por la modesta indumentaria de la virgen.

Hay varias pausas en el recorrido de Santa Bárbara. En cada parada se reparte ponche, tortas y otras delicias. A medio camino recién se le unen dos pequeñas comparsas de niños que danzan Tinkus y Qhapaq Q'olla.

LA ENTRADA

Casi el mediodía Santa Bárbara llega a la plaza San Francisco. Casi las catorce imágenes están en las inmediaciones del centro del Cusco.

A las dos de la tarde las imágenes ingresan a la Plaza Mayor acompañados de sus fieles y cuadrillas de danzantes. Empieza San Antonio, San Jerónimo, San Cristóbal, San Sebastián... y al final llega la bella y ostentosa imagen de la Virgen de Belén. 

Lo de ayer solo fue una antesala de la fiesta. Desde las diez de la mañana de hoy el arzobispo del Cusco, monseñor Daniel Alarcón Urrutia, oficiará una misa en plena Plaza Mayor. Culminada esta dará paso a la procesión del Cuerpo de Cristo seguido por las 15 imágenes sagradas. 

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