A un mes del desastre: Entre escombros, desagües en mal estado y familias desplazadas en Piura

Población afectada por el desborde del río Piura busca apoyo para levantarse de esta adversidad y volver a la normalidad. 

29 Abr 2017 | 4:25 h

El 27 de marzo del 2017 será recordado por los piuranos como una fecha catastrófica. El desborde del río Piura quedará impregnado en la retina de la población, principalmente del Bajo Piura, porque dejó bajo las turbias aguas a toda una ciudad y centros poblados de los distritos de Catacaos y Cura Mori. 

Fueron 3,500 metros cúbicos por segundo que pasaron por el cauce del río y desnudó la fragilidad de las defensas ribereñas, que no pudieron soportar la fuerza de las aguas. 

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Las turbulentas aguas arrasaron todo a su paso e inundaron la Universidad Nacional de Piura y el malecón María Auxiliadora, para ingresar al casco urbano de Piura y Castilla. Asimismo rompió tres diques ubicados en Viduque, Dos Ánimas (Pedregal Chico) y Narihualá en el Bajo Piura,  anegando casas, terrenos de cultivos, granjas y otras propiedades. 

Ahora, a 30 días de la tragedia, aún quedan cicatrices por cerrar: pistas destruidas, basurales, árboles devastados, escombros, desagües colapsados, familias desplazadas por la destrucción de sus viviendas y la propagación de enfermedades. 

Pese a esta lamentable situación, los pobladores afectados han comenzado a afrontar su desgracia y a restablecer lo poco que les dejó el río. Sin embargo, otros han tenido que dejar sus zonas siniestradas. 

“Estamos tratando de recuperar el agua potable y la electricidad en los caseríos de Catacaos y Cura Mori, para que las personas puedan regresar a sus casas y vivan con normalidad. Son 19,000 personas desplazadas de sus viviendas y están refugiadas en campamentos”, afirmó el gobernador, Reynaldo Hilbck

En los distritos de Castilla y Piura las autoridades están limpiando los restos dejados por el río, así como rehabilitan momentáneamente las pistas dañadas por el agua. 

Sin embargo, los desagües que colapsaron han dejado un panorama deplorable en las calles. A esta situación se suma la propagación de males como el dengue,  que ya viene cobrando nueve víctimas, chikungunya, leptospirosis o las infecciones respiratorias. 

Más quejas

El alcalde del distrito de Catacaos, Juan Cieza, señaló que “no hay defensas ribereñas, los caminos que nos comunican con Piura y Sechura están destrozados. El agua potable y desagüe están colapsados, convirtiéndose en un peligro para la salud de la población”. 

Por su parte el gerente de la Cámara de Comercio, Carlos Sánchez, lamentó que las autoridades no hayan hecho nada para reponer lo dañado por el río.

“La ciudad es un caos por efecto de la destrucción de las vías que solo están siendo parchadas con tierra y generando una polvareda en diversas zonas”, remarcó.

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