Lluvias en el Perú: el vía crucis de las familias damnificadas por la caída de huaicos

En varios distritos de La Libertad, como Virgen del Socorro, Sol Naciente, Villa Judicial y Parque Industrial, aún hay escombros. Trujillo se recupera lentamente.

15 Abr 2017 | 4:40 h

En Virgen del Socorro aún se pueden notar los rastros del desembalse de las aguas de la quebrada El León. La masa de lodo y tierra se llevó todo lo que encontró a su paso en sus cuatro salidas: viviendas, negocios y pistas, dejando un panorama de tristeza, dolor y desolación en la comunidad, que ahora lucha por recuperarse. El fenómeno conocido como El Niño costero golpeó duro.

A casi un mes de los desastres naturales todavía hay grandes cúmulos de arena y polvo en esta zona. Casas y pistas destruidas. Si bien ya se han realizado algunas labores de limpieza, todavía falta mucho por hacer.

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Una situación similar se puede notar en Sol Naciente y Villa Judicial. Todos estos sectores pertenecen al distrito de Huanchaco y se vieron duramente golpeados por los embates de la naturaleza en marzo último, al igual que el centro poblado El Milagro.

En el Parque Industrial situado en el distrito de La Esperanza, muy cerca a esos sectores, de algunas fábricas solamente han quedado las columnas. Los huaicos sepultaron maquinaria, insumos y productos terminados.

“Invasores irresponsables que se ubicaron en la zona de riesgo desviaron las aguas de la parte alta de la carretera Panamericana Norte para salvarse. Eso ha perjudicado zonas como el campo ferial y las fábricas de los sectores C y E. El agua abrió dos brazos y arrasó con todo”, relata el dirigente Víctor Rodríguez Obeso.

El dirigente y su esposa July García nos acompañaron durante nuestro recorrido por las áreas devastadas por la furia de la naturaleza. “Por aquí ha llegado ayuda humanitaria, pero falta más. Hay mucha gente damnificada”, nos dice July.

Las municipalidades de La Esperanza y Huanchaco siguen llevando ayuda a damnificados de Sol Naciente, Virgen del Socorro y Villa Judicial.

Enrocado

En Buenos Aires (Víctor Larco) la furia de la naturaleza también golpeó con fuerza. Don Luis del Vecchio Morillas perdió su restaurante y hoy ha emprendido la dura tarea de levantarse de los escombros dejados por el paso de siete huaicos de la quebrada San Ildefonso.

“Lastimosamente el enrocado no permitió que las aguas desfoguen al mar. Por lo tanto, las aguas se regresaron e ingresaron a las viviendas. El agua llegó hasta más de un metro de altura. En estos momentos no tengo trabajo, no tengo ingresos”, relata Luis del Vecchio, quien reside en Buenos Aires centro. Su negocio tiene 25 años de creado.

Don Lucho confía en que la reconstrucción anunciada por el Gobierno Central llegue a Víctor Larco lo más pronto posible.

“No quiero pensar en que todo se quedará en simples promesas. Nosotros queremos seguir luchando y progresando. Por ahora, aquí cada quien está resolviendo sus problemas. Sé que hay otros sectores más afectados en Buenos Aires norte y sur”, asevera.

Trujillo y El Porvenir también se vieron afectados por los huaicos. Poco a poco se recuperan. Pero la limpieza sigue siendo el punto débil. La gente sigue sufriendo. La emergencia aún no ha pasado.

El Porvenir: Hay falsos damnificados

El alcalde de El Porvenir, Paul Rodríguez Armas, anunció el desalojo de 1500 falsos damnificados que han invadido áreas públicas, aprovechándose de la tragedia que viven los verdaderos damnificados por los desbordes de la quebrada San Ildefonso.

Un  nuevo cargamento con 190 toneladas de ayuda humanitaria diversa, entre alimentos no perecibles y productos envasados, agua, camas, carpas y colchones enviados por el Ministerio de Inclusión y Desarrollo Social, recibió el almacén del Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) La Libertad.

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