Un pequeño acto de suicidio naranja

17 Dic 2016 | 19:00 h

El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente, decía el político e historiador inglés Lord Acton. Bastó que a Keiko Fujimori le dieran un poco de poder absoluto y demostró cuán prepotente y dictatorial puede ser y qué tan poco le importa el Perú.

El fujimorismo no había tenido esta cuota de poder desde que Fujimori y Montesinos desgraciaron al país. Si algo quedó comprobado con la censura al ministro Saavedra esta semana, es que el fujimorismo liderado por Keiko puede ser tan abusivo y destructor como el de su padre. Felizmente no ganó la presidencia. Porque si con un poco de poder absoluto en el Congreso es capaz de dirigir y alentar una masacre prefabricada de mentiras, chantaje y obstruccionismo, de qué no sería capaz en la presidencia. Quien es capaz de tirarse abajo la reforma que busca una mejor educación para todos los peruanos, solo por cuidar los dineros de universidades-fraude que financian sus campañas o dan de comer a sus lacayos, es capaz de cualquier daño al Perú. Keiko solo usa al peruano cada cuatro años para canjearle por tapers, cheques y plata su voto rumbo al poder.

Con la censura a Saavedra los fujimoristas demostraron una vez más lo disciplinados que son para abusar del poder. Solo se ponen la careta de demócratas cuando el poder no les alcanza para abusarlo y necesitan asegurar mínimos derechos políticos. Pero en cuanto tienen suficiente poder para actuar sin restricciones ni filtros, se zurran en todos y todo. Para el fujimorismo la democracia es solo una vía de acceso al poder, y a más poder, menos democracia. Son expertos manoseándola. Toda buena fe en la que se funda este sistema, como por ejemplo: el equilibrio de poderes, es violentado por estos déspotas que creen que la mayoría congresal que tienen, y el poder que emana de ella, legitima su abuso. Creen que la mayoría congresal, solo por ser legítima, legitima que ellos la usen para desequilibrar los poderes del Estado, para desestabilizar y debilitar al gobierno, para poner en puestos de instituciones claves a su gente inmoral, analfabeta funcional que degrada la institucionalidad y la política.

El problema no es que sean mayoría y negocien algunas cosas como cualquier partido. El problema es que una vez que no tienen quién les ponga límite, pierden racionalidad, cae la careta de moralidad y democracia que usan cuando el poder no está totalmente de su lado o cuando tienen que engañar al pueblo para arrancarle el voto.

La encrucijada que hoy enfrenta el país es delicada. El gobierno de PPK no sabe o no quiere confrontar políticamente a su verdugo en ciernes. O porque no llega a aquilatar el verdadero peligro que representa y aun cree que, por ejemplo, una cuestión de confianza comporta mayor riesgo de inestabilidad que 4 años y medio de liderazgo errático y malsano de Keikosss. O porque Zavala desayuna Keikosss muy a menudo y elige creerle a su verdugo. Lo cierto es que el Ejecutivo no avanza porque va apagando los incendios prefabricados de la bancada dictatorial. En 4 meses ha citado 129 veces a los ministros al Congreso con cualquier excusa. Y además de haber copado de impresentables personajes la Defensoría, SUNAT, BCR, Contraloría, ahora van por la Procuraduría. Todas armas poderosísimas para tener al gobierno de rodillas.

El fujimorismo es hoy un lastre para Perú. Lo que ellos llaman fiscalización anticorrupción es meramente obstruccionismo. Si fueran consecuentes, empezarían por investigar en casa: Joaquín Ramírez y DEA, congresistas fujimoristas y lavado de activos, Luz Salgado-colaboradora de Montesinos y las millonarias compras de computadoras a una empresa fantasma, canastas navideñas que son una cachetada al peruano promedio, turrones que regalan con nuestro dinero y más. Nadie, excepto la masa poco crítica, los receptores de tapers y sus sectarios, cree al fujimorismo de Keiko que lo de Saavedra fue por luchar contra la corrupción. Todos, incluidos analistas y periodistas que otrora daban a Keiko el beneficio de la duda, han abierto los ojos a lo que Keiko realmente es. La derecha más instruida y tecnocrática está horrorizada con la errática, vergonzosa e irresponsable conducta de Keiko. Keiko es responsable de lo que la revista económica internacional (de derecha) ha titulado: “Un pequeño acto de suicidio nacional ¡Viva la ignorancia!” (https://goo.gl/chwibH). Tan irracionales los ha vuelto el poder absoluto congresal que Keikosss, Becerriles, Chacones, Galarretas y demás pasajeros de la mototaxi chavetera del Perú, aplauden como focas su propio entierro. Hay que recordarles que alguna vez el fujimorismo tuvo control y poder absoluto del país creyéndose intocable, y que gente más poderosa que ellos terminó pagando con cárcel su prepotencia, abuso y descontrol.

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