David Sulmont: “Esta es una elección que no nos merecíamos los peruanos”

Profesor principal del departamento de Ciencias Sociales de la PUCP. Especialista en técnicas de investigación y de análisis cuantitativo para la investigación social desde una perspectiva comparada. Sub director del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica. 

26 Mar 2016 | 23:30 h

Es miércoles por la noche y aún no hay noticias del máximo organismo electoral sobre la permanencia o no de Keiko Fujimori en la contienda. David Sulmont cree que se le permitirá continuar en carrera. Y no se equivoca. Horas más tarde -de madrugada- se conoció la decisión del  Jurado. "Cualquier escenario será nefasto y tendrá consecuencias políticas", dice.   

 
Hace unas semanas, calificó esta elección de controversial, pero agregó que no piensa que haya detrás un fraude. ¿Piensa lo mismo ahora?
 
Bueno, algo más que controversial, pero no creo que sea un tema de fraude. Lo que me parece es que estamos atrapados en una cadena de malas decisiones en distintos niveles y estamos sufriendo las consecuencias de la debilidad de varias instituciones. 
 
Malas decisiones que comenzaron en el Congreso.
 
Malas decisiones que comienzan en el Congreso, con este tipo de leyes que hicieron los partidos sin tomar en cuenta un trabajo que el Jurado y las instituciones electorales hicieron hace varios años. Ahí se hicieron dos tipos de cambios, unos que relajaban algunas de las barreras de permanencia en el sistema de partidos políticos y otros que reforzaban los trámites burocráticos; hubo decisiones tomadas con un espíritu muy populista, como la de sancionar drásticamente las prácticas de clientelismo durante la campaña. 
 
Estas leyes han sido aplicadas por jueces que, se supone, debieron interpretarlas y aplicarlas adecuadamente. 
 
Yo creo que ahí ya pasamos a una segunda cascada donde hay problemas. El caso Guzmán y el caso Acuña fueron totalmente distintos entre sí. En el primero, no hubo unanimidad en el Jurado, el ámbito de interpretación de la normativa podía aceptar mayores grados de libertad, la infracción era de otra naturaleza y había toda una jurisprudencia que podía permitir dar el pase a esa candidatura. En el caso de Acuña, el problema es que la ley está muy mal redactada y es muy taxativa. En este caso hubo más unanimidad en el Jurado, pero es el que ha provocado más problemas, porque en el otro caso (Guzmán), más allá de la buena o mala voluntad de los jueces, se trataba de la capacidad que tienen las instituciones electorales para fiscalizar a todos los partidos por igual. Entonces, hay también un problema de capacidades institucionales. Y si uno no es capaz de aplicar una norma de manera similar a todo el mundo, esa norma carece de sentido porque al final se percibe que la aplicación es discrecional, arbitraria, la ley no es la ley para todos, y tenemos la serie de cuestionamientos que vemos ahora. 
 
Me habla de falta de capacidades institucionales, ¿no cree usted que haya una intención por favorecer a ciertos candidatos?
 
Mire, yo no conozco evidencias de eso. Como analista, no puedo pronunciarme sobre especulaciones. “Se dice que hay algunos jueces que están cerca a ciertos partidos políticos...” Pero más allá de ciertas simpatías, yo insisto en que creo que es una cadena de acontecimientos y de malas decisiones que están generando hechos que no han sido previstos y que no son deseados por nadie. La situación que tenemos ahora no conviene absolutamente a nadie...
 
¿Ni a Keiko ni a Alan?
 
Ni a Keiko ni a Alan ni a las autoridades electorales, porque al final tenemos un sistema electoral que es puesto en cuestión por la ciudadanía, que desde ya -como dice la última encuesta que publicamos el lunes- desconfía bastante del conjunto de instituciones. En nuestro país hay un alto grado de pesimismo político y desafección hacia la política.En un contexto así, que las instituciones comiencen a meter la pata, como lo están haciendo, o que el funcionamiento de las instituciones provoque resultados tan caóticos y tan perturbadores es grave para la estabilidad política. 
 
La gente siente que  hay algo que "se rompió", por decirlo de alguna manera, en esta elección.
 
Claro, entonces se refuerza la idea de que al final alguien por atrás puede manipular las cosas, cuando mi impresión es que todo esto es producto de una suma de factores que tienen que ver con fallas institucionales, otros que tienen que ver con problemas en las normas, y el juego político que existe en todas partes. Ahora, si uno quiere realmente evitar que el dinero o los recursos tengan una influencia negativa en las campañas electorales, la forma de atacar ese problema es con una verdadera reforma de los financiamientos de campaña. O sea, si nos vamos a poner serios en el tema de generar igualdad de condiciones para que la competencia sea equitativa y el suelo esté parejo, hablemos en serio.
 
¿Financiamiento estatal para los partidos?
 
Puede ser un esquema de financiamiento estatal, acceso a medios de comunicación, y así hay una serie de mecanismos mucho más eficaces y mucho más serios  que no están pensados para la palestra. 
 
Ok, pero el Jurado al aplicar esas leyes ya ha marcado un precedente.
 
Se ha puesto una camisa de fuerza y se ha disparado a los pies, porque la ciudadanía los va a evaluar en función de estos precedentes.
 
En adelante, tendrán que actuar bajo la lógica que ya establecieron.
 
Claro, porque ya no pueden decir "no quiero aplicar esa ley", porque ya la aplicaron. Aunque hubo diferencias entre la defensa de Acuña y la de Keiko Fujimori. La defensa de Acuña no fue “yo no di plata”, su defensa fue “esa ley no se aplica”. Entonces, la situación de Keiko no es blanco-negro como el caso de Acuña, pero es un caso muy parecido. Se tome la decisión que se tome, la campaña se va a politizar, los grupos que están en contra de Fujimori van a decir “esta es una situación imparcial” si no se aplica la ley y, si la excluyen, los otros van a decir “qué tipo de elección es esta”.
 
Aplicando la ley en estricto, tal cual está redactada, Keiko debería quedar fuera de la elección.
 
A ver, mire, es un caso que se parece mucho (al de Acuña). A mí no me gustaría estar en los zapatos de los jueces que tienen que tomar esa decisión, porque las consecuencias políticas de esa decisión son nefastas para todos, cualquiera que sea la decisión que se tome. De repente hay un escenario menos malo, que permita que finalmente sea el elector el que decida, aunque eso de todas maneras generará un manto de duda para toda la elección. Pero estamos en un callejón sin salida, no hay ningún dispositivo constitucional que permita postergar el proceso electoral. 
 
De los escenarios posibles, ¿cuál cree usted que es el menos perjudicial o menos malo?
 
Desde mi punto de vista, el escenario de la exclusión es peor que el de dejarla continuar, porque al final uno puede decir, sea que Keiko Fujimori pierda o gane, serán millones de electores los que tomaron la decisión. Realmente, esta es una elección que no nos merecíamos los peruanos, porque es la cuarta vez que elegimos a un presidente de manera contínua y ese es un logro histórico para este país que se está viendo empañado por todo eso. O sea, realmente es una vergüenza.
 
La elección del próximo presidente debía ser casi una celebración...
 
Algo que debía ser motivo de celebración, de consolidación, de  confirmación de que el Perú ya es un país moderno y democrático. Eso está empañándose con todas estas tonterías que están pasando.
 
O es simplemente la constatación de que no éramos aún lo que creíamos: ese pasís moderno y democrático...
 
Al final, esta idea de que mientras hay crecimiento, el Estado puede funcionar así más o menos con cosas pegadas con babas, nos está pasando la factura, y es necesario que la clase política, los medios de comunicación -porque hay mucha responsabilidad en los medios de comunicación en espectacularizar los problemas y no ver los temas de fondo-, aprendamos de esto y realmente hagamos una reforma electoral de verdad para que las elecciones del bicentenario sean democráticas e incuestionables.
 
¿El caso de Alan García, contra quien se presentó también una tacha sobre la que nunca se supo nada, tampoco le hace levantar sospechas?
 
Creo que cuando una institución no tiene las capacidades operativas para hacer una trabajo de fiscalización uniforme para todos, surge un espacio donde se aplica la discrecionalidad y actores que pueden tener agendas subalternas, pueden aprovechar esos espacios para avanzar más o retrasar más algunas cosas. 
 
Entonces sí existe la posibilidad de que eso esté pasando, de que desde dentro del Jurado se estén moviendo algunos hilos.
 
Lo que pasa es que yo no creo que sea un tema conspirativo, en el sentido que "el Jurado está controlado por un partido político o por el Apra". Ese me parece que no es el caso. No estoy diciendo que el Apra u otros partidos u operadores políticos no tengan influencia en el Jurado. De hecho, hay otros casos que sí muestran niveles de influencia, como el de Aurelio Pastor, que se pavoneaba de sus influencias en ese organismo electoral. Yo no creo que hay una sola explicación, como el hecho de que haya un solo titiritero, ese no es un razonamiento adecuado, porque eso no nos permite ver las fallas que tiene el sistema.
 
¿Por qué Alan García no se benefició en nada de los votos que dejaron Guzmán y Acuña?
 
Yo creo que Alan García está siendo víctima de su propia fama; fama en el sentido que de todos los candidatos es el político más tradicional que hay en estas elecciones: es el político más experimentado, ha sido dos veces presidente, ha sido diputado... Si algo nos dicen estas elecciones, es que la gente está buscando alguien nuevo y Alan García no representa la renovación en la política; es más, su mensaje no es un mensaje de renovación.
 
Es miércoles por la noche y aún no sabemos qué va a pasar con Keiko Fujimori...
 
Lo más probable es que el Jurado la deje pasar, imagino...
 
Ok, en ese escenario quién tienen más posibilidad de pasar a una eventual segunda vuelta con ella, Pedro Pablo Kuczynski, Alfredo Barnechea o Verónica Mendoza?
 
Bueno, para pasar a segunda vuelta parece que lo que necesitas ahorita es 15 por ciento; entonces, si el voto se dispersa cualquiera de ellos podría pasar. Ahí lo que hay que ver es cuáles son las oportunidades de crecimiento.
 
¿Y quién de los tres tiene el mayor techo para crecer en su opinión?
 
Yo diría que mayor potencial de crecimiento lo tienen  Barnechea y Mendoza, porque son candidatos que no eran conocidos. A Kuczynski todo el mundo lo conoce, si la gente aún no dice que vota por él es porque no le convence. Pero estamos hablando de un electorado muy volatil que ahora está en ensayo y error. Sinesio López dice que tenía la sensación de que para el elector, el candidato es como un chicle, y que cuando se le acaba el sabor lo bota y prueba otro. 

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