Diálogo chavistas-MUD, sin Maduro

9 Dic 2015 | 23:30 h

En Venezuela ha comenzado un pulseo, o más bien varios. Uno entre los opositores victoriosos. Otro entre los propios chavistas. Otro entre gobierno y oposición. El nombre del juego es negociación o confrontación. El jugador más descolocado es Nicolás Maduro, cuya cabeza es hoy el premio mayor en el escenario venezolano.
 
El despido de su gabinete ministerial completo es un intento de Maduro de separarse de la derrota sufrida, y de ajustar cuentas internas. Se trata sobre todo de un mensaje a los propios chavistas, en la forma de un intento de afirmación del poder presidencial. Pero si el chavismo aún tiene recursos para acomodarse a la nueva situación, la autocracia de Maduro sí está herida en el ala.
 
Tanto es así, que varios analistas opinan que la conducta relativamente moderada de Maduro en la coyuntura es producto directo de presiones provenientes del propio chavismo. Algunos son más específicos, y hablan de una Fuerza Armada venezolana que se habría opuesto a un zarpazo de Maduro contra el proceso electoral mismo.
 
Según el Nuevo Herald de Miami fue específicamente la negativa del ministro de Defensa, Vladimir Padrino, quien en representación de una asamblea militar (“con al menos un representante del gobierno cubano”) se negó a ejecutar un fraude para impedir el desenlace. Quizás esto es lo que hay detrás del súbito pedido de renuncia del gabinete.
 
Los 112 parlamentarios ganadores del domingo pasado todavía tienen que definir una estrategia. Algunas de las fantasías de la primera hora van a tener que ser sopesadas con cuidado. Pues si bien los opositores han obtenido una formidable herramienta para seguir avanzando, todavía están lejos de haber obtenido una victoria decisiva. Y si el Nuevo Herald tiene razón, ahora además tienen nuevos socios.
 
La inmensa mayoría que votó por la Mesa de Unidad Democrática, MUD, quiere alguna forma de pronta solución a sus penurias cotidianas. La comunidad internacional, incluida una Rusia prochavista, recomienda diálogo para evitar males mayores. Incluso el reeleccionista Evo Morales ha llamado a una “profunda reflexión” para salvar lo salvable.
 
La lista de temas para intentar acuerdos es larga. Comienza con la liberación de los presos políticos. Sigue con las primeras medidas de ajuste económico. Allí se verá cuan firmes son los primeros propósitos declarados de Maduro de mantener la llamada revolución intacta. Pues podría haber un referendo revocatorio esperándolo para abril próximo.
 
La conducta del chavismo en las primeras horas no da muchas esperanzas. Si bien la victoria opositora fue reconocida, a la vez fue atribuida a una guerra económica, campañas desde fuera, engaños al pueblo, y otras perlas del arsenal retórico del oficialismo. Por lo menos ya no se han escuchado insultos directos, como escuálidos o majunches, para los opositores.

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