“Constelación”, el sistema que 'chuponea' 300 líneas telefónicas en tiempo real

Hay que conocerla, reconocerla y cuidarla, pero también fiscalizarla. Es lo que aconseja la experiencia.

16 Dic 2011 | 3:25 h

Alerta. Gracias a la cooperacion internacional, Perú cuenta desde hace dos y medio años con una herramienta de inteligencia electrónica necesaria para la lucha contra el crimen organizado: "Constelación".

Edmundo Cruz

"Constelación" intercepta 300 líneas telefónicas en tiempo real. Quiere decir que si una línea programada deja de trasmitir conversaciones, el interceptor automáticamente busca otra línea activa a espiar entre una lista de miles.

Es más. Si la llamada telefónica 301 tiene prioridad mayor por ser de alguien más importante, de inmediato se cortará la más antigua y de menor prioridad para cederle el paso. El sistema discrimina al instante. Tiene programados 1000 niveles de prioridades.

Así espía "Constelación", sofisticado interceptor de las comunicaciones que desde el 19 de mayo del 2009 da soporte técnico y nombre a un programa de escuchas legales, único en el Perú.

Los “blancos objetivos” del programa son las organizaciones criminales nacionales e internacionales en ascenso.

Los peruanos solo sabíamos de las escuchas ilegales, a las que llamamos "chuponeo", hasta que el año 2002 la Ley 27697 estableció esta posibilidad de invadir, bajo mandato del juez, la privacidad de personas implicadas en la criminalidad organizada.

Policías, fiscales y jueces empezaron a aplicar el dispositivo en escala menor. "Constelación" ha impreso a la herramienta legal una potencialidad extraordinaria. Enhorabuena.

Los equipos de alta tecnología para el programa los ha aportado el gobierno norteamericano a través de la DEA (Drug Enforcement Administration). En el primer semestre de 2008 fueron instalados en el sexto piso de la Dirección Antidrogas de la Policía Nacional (Dirandro).

El acceso al piso está bloqueado. El ascensor no se detiene en ese nivel. Los equipos ocupan tres ambientes de acceso restringido: la sala del Fiscal, la sala del Interceptor y la sala de Escucha y Transcripciones u Oficina de Análisis Especial (Ofianes). A estas tres salas solo ingresan los que tienen registrada su huella digital en los cerebros electrónicos de las puertas blindadas.

La sala del Fiscal está asignada al representante del Ministerio Público adscrito al programa: el Fiscal Superior del Crimen Organizado.

Es la sala más pequeña (3 por 4 metros), pero la computadora con que está equipada posee un software especial, el único a través del cual se pueden programar los números a interceptar.

Si el Fiscal adscrito no los ingresa, no hay “chuponeo”.

Ese es uno de los seguros del sistema. Y es también el único contacto del Ministerio Público con la estructura técnica de “Constelación”.

A los otros ambientes de los equipos no ingresa ningún fiscal, ni siquiera el titular Fiscal Superior del Crimen Organizado o su Adjunto.

OREJAS DEL SISTEMA

La Sala de Escucha y Transcripciones es la más poblada, activa y amplia. Allí únicamente ingresa el comandante PNP responsable del sistema y los analistas que manejan unos 30 equipos de escucha.

Trabajan 24 horas en tres turnos. Mientras el interceptor graba 300 líneas en tiempo real, ellos siguen la conversación y hacen resúmenes, escuchan y decodifican (los criminales hablan con códigos), separan lo útil de lo banal y registran, y cuando la escucha lo sugiere lanzan una alerta.

A las 4 a.m. pueden oír: “… ya estamos saliendo a Panamá (Panamericana)" ..., o escuchar que la vida de un juez está en peligro. En el acto toman el teléfono y llaman al oficial de enlace. “Oye, tengo un dato relevante, ven”. Todo analista trabaja con un oficial de enlace.

La sala del Interceptor es la más aislada. Su cerebro es un software especial. Un PenLink y un Lincoln 2, opinan los expertos. El equipo es una especie de consola con un repertorio de botones. Sus soportes metálicos emiten radiaciones que obligan a tomar precauciones.

Esta es la estructura técnica del programa, una de las dos que lo sostienen. La otra es la estructura legal, responsable de la tramitación del mandato judicial y de las escuchas.

Los fiscales provinciales, superiores y el Fiscal Superior del Crimen Organizado, junto con los policías a cargo de los casos, son los artífices de esta labor que transcurre fuera del sexto piso de Dirandro.

La escucha legal se sintetiza en 7 pasos (ver despiece). Pero, en realidad, todo comienza con la petición de un policía investigador o un fiscal.

El policía plantea al fiscal provincial el caso y la necesidad de recurrir al arma electrónica. Propone números. El magistrado rechaza la petición o la hace suya y abre investigación, como ha ocurrido en el reciente operativo "Rey de Chilca."

"REY DE CHILCA"

A 62 kms. de Lima, un laboratorio polivalente comprimía en un área de 70 m2 las fases de transformación de la pasta sucia, en pasta lavada, PBC y clorhidrato de cocaína. Y obtenía una productividad al doble de lo normal: de un kilo de PBC sacaba un kilo de clorhidrato. Haciendo alarde de una depurada e importada técnica de insumos químicos.

Las escuchas jugaron su papel. Los mandatos judiciales oportunos, las interceptaciones en tiempo real y la combinación certera de la inteligencia de a pie con la inteligencia electrónica de "Constelación" funcionaron.

VÍA DE ESCAPE

Un paso neurálgico de la escucha es la notificación del mandato judicial a tres destinos: (1) el Fiscal adscrito al sistema que ingresa los números a interceptar, (2) las empresas telefónicas proveedoras de los números que abren el canal de "chuponeo", y (3) Dirandro, las orejas de la escucha.

Si las empresas no abren el canal de las líneas a interceptar, no es posible el “chuponeo”, sostienen los responsables. Algunos entendidos cuestionan este seguro.

Al final de la escucha se graban los audios en un DVD y se elabora el Acta en dos ejemplares; uno de éstos queda en Dirandro y el otro va al fiscal, vía una cadena de custodia.

La cadena no parece tan segura. Fragmentos de actas del caso Fefer se filtraron a la televisión y este último paso habría sido la vía de escape. Las actas contenían "chuponeo" al fono de Iván Torres, abogado de las acusadas Bracamonte y Castro, y socio en el mismo estudio jurídico del entonces vicepresidente Omar Chehade.

Las autoridades de Dirandro han admitido esta posibilidad.

LOS 7 PASOS DE LAS ESCUCHAS LEGALES

SOLICITUD.  Por lo general, la iniciativa de interceptación legal de un teléfono nace del policía que investiga el caso, también del fiscal. El fiscal solicita el mandato al juez.

MANDATO JUDICIAL. El juez resuelve. Precisa las líneas a interceptar, establece plazo de interceptación y entrega mandato al fiscal.

NOTIFICACIÓN. El fiscal del caso informa de la resolución al fiscal superior adscrito al sistema, a la empresa telefónica y a Dirandro.

PROGRAMACIÓN. El Fiscal superior adscrito al sistema ingresa los números a interceptar en un software exclusivo. La empresa abre el canal de interceptación. Dirandro hace lo propio. Comienza la interceptación legal.

INTERCEPTACIÓN. El sistema intercepta y graba. Los analistas escuchan y hacen resúmenes. Si oyeran algo así como: “… estamos saliendo, el camión va por aquí, por allá…”, de inmediato llaman al oficial de enlace.

GRABACIÓN. Las escuchas indiciarias se graban en un DVD y se levanta un Acta. El DVD se guarda y lacra con un sistema de seguridad.

ENTREGA DE DVD Y ACTAS. El DVD es entregado al fiscal mediante una cadena de custodia. De las Actas, una queda en Dirandro, otra se entrega al fiscal en directo.

Cada caso tiene un oficial de enlace (por lo general es el policía que ve el caso). Cada Fiscal del caso nombra un Adjunto.

CLAVES

Software. PenLink y Lincoln 2. Estos serían dos de los programas informáticos que nutren el cerebro de "Constelación".

Erelang. Es el nombre de la fórmula mágica que correlaciona las prioridades de los "objetivos blancos" programados, los que están interceptados en tiempo real y los que están en espera.

Empresas. El programa de escuchas legales tiene suscritos convenios de cooperación con todas las empresas de telefonía que operan en el país. Están notificadas las "bandas".

EN CIFRAS

11.041 operativos contra el tráfico ilícito de drogas se han realizado este año.

11.328 intervenidos entre casos de narcotráfico y lavado de activos.

8.782 kilos de clorhidrato de cocaína y 12.000 kilos de pasta básica de cocaína.

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