El análisis a fondo de los candidatos

A menos de un año para las elecciones generales del 2016, este es un repaso de las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas de los cinco aspirantes al sillón presidencial que presentan una mayor intención de voto hasta el momento, de acuerdo con las encuestas.

3 Ago 2015 | 4:15 h

Entre PPK y García

Luis Benavente
Analista político
 
Una fortaleza de PPK es que de los candidatos es el que menos carga negativa muestra, porque tiene menos denuncias. Además aún tiene una capacidad de entusiasmar y eso es muy importante para una campaña. Eso sí, tiene un voto rural casi nulo y eso representa un 22% de la votación nacional. Otro problema será su nacionalidad y, aunque yo no considero que sea una debilidad, la edad será algo que enarbolarán sus adversarios. También está el tema de que hay quienes lo vinculan a grupos de poder económico.
 
Alan García en cambio tiene una estructura partidaria muy fuerte que le permitirá movilizar gente y tener muchos personeros. Tiene mucha oratoria y capacidad de llegar a la gente, pero siento que ya ha perdido cierta capacidad de emocionar. Las acusaciones por el caso 'narcoindultos' es un tema que lo ha afectado y que lo afectará porque aún tiene que definirse en el Congreso. Creo que será la elección más complicada de García y eso que se viene una andanada de acusaciones y faltan ocho meses.

Keiko versus Urresti

Santiago Pedraglio
Sociólogo
 
Creo que Keiko Fujimori tiene dos puntos fuertes. Uno es el recuerdo que tiene un sector de la población de su padre en términos macroeconómicos y de control de la inflación. También están la derrota de Sendero Luminoso y la caída de Abimael Guzmán. Tiene una base importante en los sectores D/E, que son los más populares. Sus debilidades son conocidas y tienen que ver con el financiamiento de sus estudios y su estilo de vida. Además está su propio padre que fue denunciado por delitos contra los derechos humanos y corrupción.
 
Lo más fuerte que tiene Urresti es su propio estilo: populachero y entrador. Su gestión en el Ministerio del Interior no fue buena pero generó una percepción de efectividad. Se le veía en la calle, actuaba y parecía que tenía una respuesta inmediata a los problemas. Pero ese mismo estilo que tiene, a un sector de la población le cae mal. Ese modo pragmático y arrabalero, una parte de la población no lo ve bien. Además está el tema de que en verdad él no aminoró la inseguridad.


Haz clic en el cuadro para expandirlo

Te puede interesar