Selfies en palacio

29 Jul 2015 | 23:30 h

De un modo poco usual, pero no por ello inexplicable, estas fiestas patrias han parecido las últimas de la presidencia de Ollanta Humala cuando, como es evidente, aún tiene todo un año por delante para trabajar, es decir, la quinta parte del total de su mandato.
 
No es usual que un gobierno inicie su ceremonia del adiós con tanta anticipación, un año antes de irse, pero ese es el sabor que han dejado estas fiestas patrias, lo cual se ha manifestado en los varios mensajes presidenciales de esta ocasión.
 
Empezando por el mensaje formal en el Congreso en la mañana del 28, para cumplir con lo establecido en la Constitución, el cual tuvo, más que ofrecimientos para el futuro, un listado de logros a manera de arqueo, balance de gestión y despedida.
 
Pero ese no fue el único mensaje de estas fiestas patrias. El presidente Humala pronunció otro poco después de terminar el anterior, pero esta vez en el patio de Palacio, en el que ordenó que se abriera la reja para que ingresara el que quisiera.
 
“A todos muchas gracias por darme el privilegio de servir y comandar a mi país”, dijo entonces el presidente Humala también con un tono de despedida.
El mismo sentimiento fue el que proyectó en los otros discursos de ese día, dos en el Salón Dorado, ante la comunidad diplomática y las autoridades nacionales, y otro en la misma plaza de armas durante una fiesta popular que se organizó ahí para dirigirse a los que estaban en pleno ‘bailongo’.
 
Y como una imagen vale más que mil palabras, qué mejor expresión de ceremonia del adiós que esa tan extraña de anteayer que dice mucho de lo que está pasando en el gobierno, en la que el presidente Humala está dando el discurso en el patio de Palacio mientras nueve ministros –la mitad del gabinete– no le presta atención pues se están tomando nada menos un selfie en una circunstancia francamente insólita.
 
Por un lado, está la necesidad de registrar un buen recuerdo en sus vidas que deben estar sintiendo varios ministros; y, por el otro, la actitud de poca atención al jefe de Estado que transmite dicha fotografía.
Y, peor aún para el gobierno, es una despedida que no está dejando un buen sabor, una expresión de lo cual es otra insólita casualidad de estos días patrios en los que dos medios con enfoques tan distintos como La República y La Razón coincidieron en su titular principal de portada de ayer sobre el mensaje presidencial: “Sin pena ni gloria”.
 
Ojalá que el gobierno aproveche bien este año que le queda, que no es poco tiempo, no solo para la ceremonia del adiós de su despedida, sino para mejorar la mala imagen que ha dejado en estas fiestas patrias.

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