Golpe de Estado permanente

Maduro impide que la oposición acuda unida a las elecciones.

27 Ene 2018 | 6:00 h

Venezuela vive un golpe de Estado permanente e ininterrumpido que solo acabará si el gobierno chavista de Nicolás Maduro asegura el control político de todas las instituciones y liquida a la oposición. Este plan tiene fecha fija y en esa ruta a diario se adoptan decisiones ilegales sin que importen ya las formas y de cara a la comunidad internacional que ha empezado a relajar las presiones contra la dictadura.

La Asamblea Constituyente, el instrumento ilegal que el Gobierno formó mediante elecciones fraudulentas, y que fue colocada sobre el Parlamento dominada por la oposición, decidió recientemente que las elecciones se adelantarían a antes del 31 de abril. La decisión fue tomada por aclamación, sin debate, sin oposición y sin ninguna forma democrática.

En tanto, la maquinaria de Maduro ha continuado avanzando. En una última decisión, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), tomado por el Gobierno, ordenó al Consejo Nacional Electoral (CNE) también tomado por el Gobierno, excluir a la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) de los procedimientos de control previos, de modo que la oposición ha sido prohibida de concurrir unida a las elecciones.

En cambio, Maduro anunció su candidatura presidencial y pidió a sus simpatizantes conformar comandos de campañas para lograr 10 millones de votos. Es probable que, con la oposición fragmentada, son sus líderes presos o procesados y con el chavismo usando todos los recursos, las elecciones de este año marquen la recuperación total del poder por parte de Maduro y la virtual expulsión de la oposición de las instituciones.

Esta es la hora más baja para las fuerzas democráticas en la última década y, al mismo tiempo, el mejor momento político del chavismo, a pesar del descalabro económico del país que ha empobrecido a una generación de venezolanos y ha impulsado fuera de sus fronteras a millones de personas.

En otro contexto, en la región se habría producido una reacción de indignación ante estos atropellos. Solo el Grupo de Chile, una alianza de 14 países reunidos en Santiago, emitió un comunicado leve en todo sentido, rechazando el adelanto electoral y llamando a un proceso electoral convocado con una adecuada anticipación, con la participación de todos los actores políticos venezolanos y con todas las garantías que corresponda. No obstante, el comunicado del grupo, en el que tan solo hace unos meses expresaba las esperanzas de una acción colectiva para salvar a Venezuela, ha deslizado que apuesta por la designación de embajadores de este remedo de elecciones.

Aún quedan espacios de denuncia y acción política que la dictadura venezolana no puede contrarrestar. A las sanciones aprobadas por la Unión Europea, Maduro ha respondido expulsando al embajador de España en Caracas, luego de declararlo persona no grata, una medida que solo agrava su aislamiento. Es posible entonces que el pedido regional de que Maduro no asista a la Cumbre de las Américas que se llevará a cabo en Lima en abril de este año, se haga realidad.

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