El papa Francisco hace una enérgica defensa de la Amazonía

Denuncias. El Papa condenó el saqueo de recursos, la esclavitud y el abuso sexual en su visita a Puerto Maldonado, en Madre de Dios. Defendió a la Amazonía, a los jóvenes y a los pueblos originarios.

20 Ene 2018 | 6:20 h

La frase no aparecía en el discurso impreso que nos habían entregado a los periodistas el día anterior. Solo era un pie de página, que normalmente el Papa no pronuncia. Por eso muchos nos sorprendimos cuando Francisco, en el Coliseo de Madre de Dios, tocó el asunto de las esterilizaciones forzadas.

“Es necesario alzar la voz a la presión que organismos internacionales hacen sobre ciertos países para que promuevan políticas de reproducción esterilizantes. Estas se ceban de una manera más incisiva en las poblaciones aborígenes”, dijo frente a miles de nativos asháninkas, wampís, awajunes y de muchas otras etnias. Y añadió: “Sabemos que se sigue promoviendo en ellas la esterilización de las mujeres, en ocasiones con desconocimiento de ellas mismas”.

PUEDES VER Las frases que dejó la visita del papa Francisco a Puerto Maldonado

En su residencia de La Molina, Alberto Fujimori, que dispuso la esterilización forzada de unas 200.000 mujeres indígenas, habrá sentido una palpitación. El Papa hizo esta reflexión en el marco de su defensa de la Amazonía, punto central del primer día de su gira por el Perú. Esta empezó en la capital de Madre de Dios.

En medio de un calor de 36 grados, se presentó en el coliseo regional, abarrotado de poblaciones indígenas y vecinos de la ciudad. Algunos nativos habían llegado en bote, otros en autobús, otros pocos en avión. Vinieron no solo de las entrañas de la selva peruana, sino también de las de Brasil y Bolivia.

Derrames y trata

“Quienes no habitamos estas tierras necesitamos de vuestra sabiduría y conocimiento para poder adentrarnos, sin destruir, el tesoro que encierra esta región”, declaró para empezar. “Probablemente los pueblos originarios amazónicos nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están ahora. La Amazonía es tierra disputada desde varios frentes: por una parte, el neoextractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que apuntan su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro, monocultivos agroindustriales”, afirmó después corriendo el riesgo de que lo tachasen de anti.

Y continuó: “Por otra parte, la amenaza contra sus territorios también viene por la perversión de ciertas políticas que promueven la conservación de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano y, en concreto, a ustedes hermanos amazónicos que habitan en ellas”. Se refería, por ejemplo, a aquellas plantaciones que ocupan grandes extensiones y que provocan la salida de aborígenes, pero que no se detienen por ser rentables.

“Hemos de romper con el paradigma histórico que considera la Amazonía como una despensa inagotable de los Estados sin tener en cuenta a sus habitantes”, remató.

La propia disposición de los invitados en el coliseo daba idea de las prioridades que tenía su santidad. Los nativos, con el torso desnudo, plumas, taparrabos, estaban ubicados en las primeras “filas” del local, justo frente a él.

Atrás estaban el presidente Pedro Pablo Kuczynski, su esposa, algunos funcionarios y los obispos. La ceremonia incluyó las palabras de Héctor Sueyo, un poblador harakbut; Yésica Patiachi, también harakbut; y María Bermeo, awajún de Jaén. La consigna era escucharlos y difundir el gesto en el mundo con miras al próximo sínodo extraordinario (reunión de obispos) que realizará el Vaticano en octubre del 2019 y que discutirá el futuro de la selva.

Grito a la conciencia

En un momento, acaso pensando en los fundamentalistas de la inversión privada, expresó: “Si, para algunos, ustedes son considerados un obstáculo o un ‘estorbo’, en verdad, ustedes con su vida son un grito a la conciencia de un estilo de vida que no logra dimensionar los costes del mismo”. El autor de la desafortunada teoría del “perro del hortelano” habrá escuchado quedito.

No dejó de mencionar “los derrames de hidrocarburos que amenazan seriamente la vida de sus familias y contaminan su medio natural” y “la trata de personas, la mano de obra esclava o el abuso sexual”. Y pidió dejar de pensar que los aborígenes son “una minoría”, los llamó “auténticos interlocutores”.

Al final, se despidió en quechua: dijo “tinkunakama” (hasta la próxima).

Al promediar las 12:15, se movió al hogar “El Principito”, un albergue de niños huérfanos o víctimas de abuso sexual y trata. Allí volvió al tema neurálgico de la jornada: dignificar la Amazonía.

Dirigiéndose a los jóvenes, remarcó que los bosques “son devastados por el vértigo de un progreso mal entendido. Los ríos que acogieron sus juegos y les regalaron comida hoy están enlodados, contaminados, muertos” Y los incitó a la acción: “Jóvenes, no se conformen con lo que está pasando. No renuncien al legado de sus abuelos, no renuncien a su vida ni a sus sueños”, invocó.

Y pidió que los habitantes de esta parte del mundo sigan siendo como son: “El mundo los necesita originales, como realmente son, no como imitaciones. Los necesitamos auténticos, jóvenes orgullosos de pertenecer a los pueblos amazónicos y que aportan a la humanidad una alternativa de vida verdadera”.

A los poderosos

Después de almorzar con 9 nativos y el obispo de Madre de Dios, Francisco volvió a Lima. Y del grupo aéreo número 8 se fue directo a Palacio de Gobierno. Aquí, aprovechó para dejar por sentado su discurso ambientalista.

“Poseen ustedes una riquísima pluralidad cultural cada vez más interactuante que constituye el alma de este pueblo. Alma marcada por valores ancestrales como son la hospitalidad, el aprecio por el otro, el respeto y gratitud con la madre tierra”, dijo.

Y citando su encíclica ambientalista Laudato si, reafirmó “la manera en la que estamos despojando a la tierra de los recursos naturales sin los cuales no es posible ninguna forma de vida”, y dijo: “A quienes ocupan algún cargo de responsabilidad, sea en el área que sea, los animo y exhorto a empeñarse para brindarle a su pueblo y a su tierra la seguridad que nace de sentir que Perú es un espacio de esperanza y oportunidad”.

En ese momento, algunos congresistas pugnaban por hacerse unos selfies.

Criticó una cultura ‘sin madre’, que solo quiere consumir

- En el Instituto Jorge Basadre, Francisco habló de “una cultura sin madre que lo único que quiere es consumir. Y la tierra es tratada dentro de esta lógica. Los bosques, ríos y quebradas son usados, utilizados hasta el último recurso y luego dejados baldíos e inservibles”.

- Y para que su comentario sea bien entendido, agregó una analogía: “Las personas son tratadas también con esta lógica: son usadas hasta el cansancio y después dejadas como inservibles”.

- El Papa prosiguió: “El oro se puede convertir en un falso dios que exige sacrificios humanos”. La minería ilegal no escapó a su argumento.

- Y emparentó el afán desmedido de plata con el diablo: “Los falsos dioses, los ídolos de la avaricia, del dinero, del poder lo corrompen todo. Corrompen la persona y las instituciones, también destruyen el bosque. Jesús decía que hay demonios que, para expulsarlos, exigen mucha oración. Este es uno de ellos”, dijo.

Te puede interesar