Tarea para la casa

La información es crucial en los desastres naturales.

15 Ene 2018 | 6:05 h

Ayer, el sur del Perú fue nuevamente escenario de un terremoto. El sismo que afectó Arequipa y el sur de Ica tuvo una magnitud de 6,8 grados en la escala de Mercalli, y el epicentro se ubicó a 56 kilómetros al sur del distrito de Lomas (Caravelí, Arequipa).

Los efectos del sismo son hasta ahora la muerte de una persona, más de 60 heridos, 43 de estos en Caravelí, más de 100 viviendas colapsadas y otras 60 afectadas seriamente. A pesar de que el suceso fue en la madrugada, el impacto fue atenuado porque el epicentro se ubicó mar adentro, alejado de la costa. Otras cinco réplicas siguieron al movimiento mayor en menos de 12 horas.

En un balance general, podría afirmarse que la atención pública a la emergencia, quizás considerando el bajo potencial destructivo, ha sido aceptable. En menos de 5 horas de producido el sismo, los gobiernos Central y Regional habían instalado los centros de operaciones, y disponían la acción sobre las vías de comunicación interrumpidas o de tránsito restringido, la atención de los heridos y el traslado de ayuda. El presidente inspeccionó la zona y el gobierno dispuso una norma para declarar en emergencia las localidades afectadas.

Se espera que en la etapa que sigue, posterior a la emergencia, el Estado no falle a los afectados. La reconstrucción de las zonas dañadas no debe tener el mismo horizonte de la reconstrucción del norte impactado por El Niño costero.

No obstante que los servicios no colapsaron debido al reducido impacto del terremoto, deben anotarse serios defectos que deben ser corregidos. El primero de ellos se refiere a la información. El sismo ocurrió a las 04:18 a.m.,pero el Instituto Geofísico del Perú (IGP) dio cuenta de lo ocurrido a las 05:23 a.m. más de una hora después, 30 minutos después de que la web de este diario informara con detalle de lo sucedido, de las zonas afectadas y de la magnitud de los daños. Otras dependencias del Gobierno Central, de las que se espera una rápida reacción, como el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), demoraron en ponerse en movimiento y orientar a los ciudadanos. Mucho antes que cualquier ministro, la gobernadora de Arequipa, Yamila Osorio, instaló el COER, 30 minutos después del terremoto.

La necesidad de contar con información pública no forma parte de un prurito noticioso. Esta información es crucial para que los ciudadanos se orienten en su comportamiento durante la emergencia, aquilaten la dimensión del desastre, conozcan que el Estado se dirige hacia ellos con ayuda y reciban directivas directas. En la emergencia de ayer, en los primeros 60 minutos, por ejemplo, era importante conocer si existía una alerta de tsunami.

A menos de un año de ocurrido El Niño costero, el Estado debía extraer las lecciones aprendidas. La explicación del IGP sobre que su demora se debe al mal funcionamiento de Internet por saturación, nos devuelve casi a cero. No es justo que los peruanos nos informemos de los desastres naturales por los sistemas de emergencia de otros países, que sí operan con oportunidad.

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