Hernán Chaparro: “PPK ha nombrado a un gabinete con un margen chico de oportunidad”

Hernán Chaparro, director y gerente general de la empresa encuestadora Gfk, estima que se viene un periodo de gracia con el gabinete y que Fuerza Popular no participó en él porque piensa en las elecciones del 2021.

10 Ene 2018 | 6:40 h

Dice que la estrategia de la "reconciliación" debe ser reemplazada por la del "desarrollo" que pueda empujar el gobierno frente al "obstruccionismo" fujimorista. El gerente general de la encuestadora Gfk estima que se viene un periodo de gracia con el gabinete y que Fuerza Popular no participó en él porque piensa en las elecciones del 2021.

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¿Por qué demoró tanto este gabinete?

Porque nadie se quiere quemar.

El gobierno quema.

La pérdida de legitimidad de este gobierno es gigante. Además, el nivel de incertidumbre es grande: nadie sabe lo que viene.

¿Gigante?

Si bien ya había problemas de credibilidad con Pedro Pablo Kuczynski y el gobierno, un Ejecutivo débil, lidiaba con una oposición mayoritaria en el Congreso, el indulto a Alberto Fujimori terminó por quebrar esa legitimidad.

¿El nuevo gabinete le cae bien al fujimorismo?

Depende cuál: si el de Keiko o el de Kenji.

¿Al de Keiko?

Keiko va a seguir actuando dentro del guion que ha venido desempeñando: esperar momentos de error o debilidad en la gestión del Ejecutivo y entrar con todo, no atacar gratuitamente. Cuando en las encuestas se ve que la gente percibe ese comportamiento, ella se detiene uno o dos meses. Pero ahora se ha desgastado ella también, tiene menos congresistas.

¿Le conviene el gabinete?

Con un gabinete nuevo hay un periodo de armisticio, por lo que no se sentirá muy libre para volver a atacar. Ahora, eso durará lo que el Ejecutivo permita.

¿Y a Kenji le conviene?

Tanto Kenji como Alberto Fujimori están entendiendo que para ganar unas elecciones no hay que hacer lo que hace Keiko. Es decir, expresar sentimientos fujimoristas radicales, duros, agresivos, sino más bien dejar de pelearse. Los tuits de Alberto han ido por ahí. Y me imagino que con este nuevo gabinete van a apostar por esta suerte de oposición buena, razonable, más constructiva.

La ausencia de ministros fujimoristas era previsible, ¿no? Cogobernar desgasta a alguien con pretensiones.

Sí, a los fujimoristas no les conviene. Ellos perciben que tienen posibilidades de gobierno el 2021. Por eso se cuidan. En cambio, en el Apra, como perciben que no tienen ninguna posibilidad para el 2021, algunos se atreven a salirse del partido para convertirse en ministros.

El nombramiento de Javier Barreda como ministro de Trabajo fue sorpresivo.

Ya no sé si hablar del Apra como una bancada cohesionada, ya no tienen cinco congresistas, sino solo tres, alineados con Alan García. Javier Velásquez Quesquén dijo en el contexto postvacancia que ya no se siente identificado con el grupo parlamentario. Por supuesto que tienen un problema interno complicado. Barreda era un cuadro importante y fue expulsado de la peor forma.

Mauricio Mulder dijo que Mercedes Aráoz le ha declarado “la guerra” al Apra por haber tentado a militantes apristas para ser ministros, cuando ella sabía que el acuerdo del partido era no participar.

Efectivamente, se ha producido un quiebre. Por eso mismo creo que el pedido del otorgamiento de facultades que le haga el Ejecutivo al Legislativo será complicado.

Curioso que el día que se anuncia el “gabinete de la reconciliación”, el dirigente de uno de los partidos participantes hable de “la guerra”.

La reconciliación es una palabra muy, muy vacía. ¿Reconciliación de qué, con quién? Lo primero que se viene a la mente es que está asociada con el indulto y es obvio que eso ha generado división de pareceres. El país está dividido en dos. Ahora, ¿nombrar a dos miembros de un partido como ministros y que estos sean expulsados al instante califica como una reconciliación?

¿La permanencia de Mercedes Aráoz como primera ministra le parece un acierto?

No, la verdad que no. Ella se ha desgastado muchísimo en este proceso. Hay varias declaraciones suyas que fueron desafortunadas, negó el indulto, fue poco empática con los protestantes y anunció, de forma poco empática, dinero para las víctimas.

Si la estrategia de la “reconciliación” fue un desacierto, ¿qué podría hacer el gobierno para afrontar con la frente en alto el tiempo que le queda?

Una oportunidad para el nuevo gabinete es jugar a lo que pudo ser una oportunidad o era una oportunidad al comienzo del gobierno: ver quién queda frente a la ciudadanía como el que quiere empujar el desarrollo y quién queda, en cambio, como el que quiere detenerlo.

Es decir, establecer una dicotomía entre movimiento-gobierno y parálisis-fujimorismo.

La gente está cansada. El fin de año ha sido bueno a nivel comercial en unos sectores, pero en otros ha sido muy malo. Hay un cierto temor de la gente sobre qué viene por delante. Quién va a quedar como el que empuja y quién como el que obstruye es una oportunidad de diferenciarse para el nuevo gabinete.

Es decir, este no es un gabinete condenado al infortunio.

Kuczynski ha nombrado a un gabinete con un margen de oportunidad chico, por el desgaste del gobierno, por los factores vinculados al tema Odebrecht que siguen presentes y porque pronto las cosas van a definirse todavía en relación al indulto a Fujimori. Tiene, sí, algún margen de acción. Un gabinete nuevo siempre te da un cambio de oxígeno.

¿Cuánto le importa la juramentación al peruano promedio?

Sí le importa, en tanto siente que hay riesgo de que esté paralizado el país, de que no se avance con las cosas y que haya un desgobierno. Que por lo menos haya un gabinete, que haya cabezas responsables, es algo bueno. No es un cambio total, pero por lo menos no estamos entrampados.

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