Sin bailes, por favor

24 Dic 2017 | 6:05 h

El debate del pedido de vacancia contra el presidente Kuczynski coincidió con una reunión entre amigos programada con anticipación. Durante algunas horas intercambiamos opiniones mientras seguíamos, a través de las redes sociales, la sesión en el parlamento. Hubo risas mientras recordábamos ciertos exabruptos e intervenciones para el olvido pero también rabia y frustración al comprobar, una vez más, el pésimo nivel de la mayoría de congresistas incapaces de argumentar o siquiera hilar con coherencia, sus respectivas posiciones políticas. La conversación terminó cuando, frente a la pantalla de un celular, esperamos los resultados de la votación.

Tras algunos minutos de tensión y angustia llegaron los resultados y fuimos cinco ciudadanos celebrando como cuando el Perú se ganó el pase a Rusia 2017. La sensación era similar, se había jugado un partido trascendental para la vida democrática del país y habíamos ganado. Como a muchos, nos sorprendió el quiebre del fujimorismo. Diez integrantes de Fuerza Popular cambiando su voto en el último minuto para asegurar la continuidad de PPK, era algo que ninguno de nosotros vio venir.

Minutos después vimos al mandatario agradecer en la puerta de su casa a un, imagino, improvisado grupo de simpatizantes. Todo bien hasta ahí, pero tuvo que bailar. Nos miramos y fue inevitable pensar “no ha entendido nada”. Y es que no había nada que celebrar. La crisis no ha terminado, tenemos aún un gobierno debilitado y un presidente sobre quien, todavía, pesan serias acusaciones de corrupción y conflicto de interés que, para la mayoría, no han sido aclaradas. Lo que PPK ha ganado es la justa oportunidad y el tiempo necesario para un debido proceso.

Las declaraciones de Marcelo Odebrecht sobre Keiko Fujimori, Alan García y el propio PPK deberían haber llegado al país cuando esta columna se publique y, tal vez, traigan nuevas revelaciones que pongan en aprietos al mandatario. Además, si se confirman las negociaciones que se habrían dado para evitar su vacancia, las confrontaciones se acentuarán. Los bailes, ahora, están de más.

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