Jikal, una pequeña empresa que pagó los platos rotos de la corrupción

Contra las cuerdas. La empresa de transportes se endeudó con dos bancos para cumplir un contrato que firmó con la empresa brasileña antes de que se revelara el caso Lava Jato. En enero pasado, Odebrecht dejó de pagarle por sus servicios.

12 Nov 2017 | 6:20 h

"¿Sabe cómo se hace para vivir 10 meses sin trabajo y con tres hijos en edad escolar?"

La pregunta es de Gilmer Sandoval Solar, ex trabajador de la empresa Transportes Jikal, una de las 147 proveedoras de Odebrecht que quebraron este año a partir de las deudas que la gigante brasileña no les canceló, según cifras reveladas por la Asociación de Proveedores de Odebrecht en el Perú.

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La historia de Transportes Jikal es la de una pequeña empresa peruana que pagó los platos rotos de la corrupción de Odebrecht y de la ineficiencia del Estado. Así lo explicó el vocero de la citada asociación, Hugo Alache Correa.

Efecto lava jato

Transportes Jikal fue contratada por Odebrecht en 2012 para el servicio de transporte de agua a través de camiones cisternas en el proyecto Nuevas Vías de Lima. Entre operarios y personal administrativo, la empresa de transportes contrató a 40 trabajadores y se endeudó con dos bancos para cumplir con lo que Odebrecht requería.

En el momento de mayor demanda, Jikal movilizó 35 camiones cisternas, algunos de los cuales adquirió a través de créditos financieros.

Pero en enero, la empresa brasileña dejó de cumplir con los pagos, en medio de una crisis económica y judicial por el caso Lava Jato.

"Recurrimos a tres préstamos para comprar cisternas, contratamos a operadores (choferes) y personal administrativo, pero Odebrecht dejó de pagarnos, nos quedamos en la calle y quebramos hace dos meses", contó la administradora de Jikal, Karin Carranza Gutiérrez.

"Debíamos cumplir con pagar impuestos a la Sunat, pagar a los bancos y liquidar a los trabajadores. Todo eso fue insostenible", agregó.

Los bancos le quitaron a Jikal cinco camiones cisternas que había adquirido a través del sistema de leasing. Otro par de camiones fueron rematados por la propia empresa para cumplir con sus deudas. Los trabajadores fueron despedidos y al menos 20 de ellos aún no reciben sus liquidaciones, dijo Carranza.

"A fines de febrero despedimos trabajadores. Solo quedamos tres: la contadora, un operador y yo. El resto se fue a la calle con algún pago que se le hizo", lamentó.

Reconoce la deuda

La administradora de Jikal reclamó a Odebrecht el pago de la deuda a través de cartas notariales, pero la respuesta siempre fue la misma: disculpen, no hay dinero. La empresa brasileña reconoció a La República que, efectivamente, cortó los pagos a Jikal en el primer semestre del año y que hasta hoy no cumple con cancelarle todo lo que le debe por sus servicios.

"Transporte Jikal SRL es una de las más de 900 empresas a las cuales Odebrecht Perú no ha logrado pagar desde que entró en vigencia el DU-003", justificó.

Luego informó que solo asume "la responsabilidad que le corresponde" y "no puede ser imputada por decisiones posteriores que potencializaron los impactos a las cadenas económicas involucradas en los proyectos".

Por su parte, el vocero de los proveedores explicó que el Decreto de Urgencia 003-2017 tuvo consecuencias negativas para los proveedores de Odebrecht, pese a que buscaba garantizar que no se rompa la cadena de pagos y garantizar el cobro de una reparación civil a Odebrecht y otras empresas vinculadas a casos de corrupción.

"Pasaron más de ocho meses y no se avanza un centímetro en corregir las inmoralidades y buscar la reparación civil, evitar la ruptura de la cadena de pagos y seguir las obras. Los proveedores pagamos la ineficiencia del Estado", dijo.

“Se paralizó al país”

- La Asociación de Proveedores de Odebrecht acusó al gobierno de manejar mal la crisis que provocó el caso Lava Jato en el Perú.

- "En los países donde Odebrecht se declaró culpable, las obras continúan. Los gobiernos colocaron un supervisor en cada obra para que sigan desarrollándose y que el dinero sea bien utilizado, pero en el Perú está todo detenido, sin importar que las obras se hayan quedado a medio construir.

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