Autoridades de Tacna insisten en diálogo con Puno por proyecto Vilavilani II

Conflicto. Vicegobernador y consejero delegado sostienen que mesa técnica es salida para la iniciativa hídrica. En tanto, especialistas advierten que daño al ecosistema es real si no se piensa en la manera de proteger las fuentes de agua.

10 Oct 2017 | 8:45 h

La guerra por el agua en el límite entre Tacna y Puno está declarada. Pobladores de esas zonas rechazan Vilavilani II Fase I, proyecto hídrico emblema de la gestión regional del gobernador Omar Jiménez. Consideran que habría un perjuicio a los bofedales que alimentan a su ganado.

La discusión se enciende más con la presentación de una acción de amparo por parte del Gobierno Regional de Puno, con la intención de bloquear la licitación prevista para este 12 de octubre.

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El vicegobernador Guzmán Fernández Delgado mencionó que compete a Jiménez y a su equipo de asesores presentar una estrategia en defensa del proyecto. Informó que visitó la zona de influencia del proyecto y ha podido notar que el rechazo es motivado por la desinformación. Se reafirmó en que el diálogo y la instalación de la mesa técnica debe primar para evitar posibles enfrentamientos.

Sin reacción 

 Aunque el Proyecto Especial Tacna (PET) es el principal encargado de absolver los cuestionamientos a este proyecto, no salieron a responder lo argumentado por los habitantes de las zonas altas de Puno y de Tacna. 

Desde hace semanas se les viene preguntando si Vilavilani II afectará los bofedales por el desvío de aguas mediante el componente Ojos de Copapujo. Hasta el momento tampoco han demostrado que cuentan con un plan de conservación del recuso hídrico para garantizar la recuperación y mantenimiento de estos ecosistemas cuando trasvasen las aguas.

Defensa

El consejero delegado Jaime Bautista Aquino insistió en que se trata de un proyecto de vital importancia para la región y que por eso la licitación debería quedar en manos del Gobierno Central, para garantizar su ejecución. 

Calificó que el Ejecutivo regional realizó  un mal trabajo al socializar Vilavilani II. Para la autoridad es importante que se instale una mesa técnica presidida por la Presidencia del Consejo de Ministros y con la participación de autoridades y comuneros de Puno y Tacna.

Opinión

Según el proyecto, de los 600 l/s que pretende sacar en total  de líquido, 243 l/s serán de los bofedales. 

El biólogo Marco Navarro Guzmán, autor del libro El reto de la conservación, consideró que la importancia de estos manantiales, con su fragilidad, así como la del resto de ecosistemas altoandinos, hace necesaria la gestión eficiente de estos espacios si se pretende extraer el recurso de estos ojos de agua. 

Indicó que es necesario que el PET realice estudios científicos que permitan demostrar que la cantidad de agua que se va a trasvasar para el consumo humano no va a alterar el funcionamiento de esos ecosistemas. Señaló que el proyecto debería ser complementado con presupuesto para instalar infraestructura que permita recuperar el agua extraída de forma natural, bajo el esquema de siembra y cosecha de agua. 

El experto advirtió que estudios realizados en el extranjero concluyen que con la extracción de agua, sea por perforación de pozos o desvío de aguas que brotan de manera natural, se acelera el proceso de desertificación.

En su opinión, el captar aguas que mantienen con vida los bofedales no es sostenible. Dijo que urge planificar el manejo del recurso en todos los niveles, desde su captación hasta la utilización de forma eficiente. 

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