El vladivideo

La difusión del video Kouri-Montesinos y la salita del SIN que nunca cambiará de nombre.

14 Sep 2017 | 6:00 h

Hace 17 años, el 14 de setiembre del año 2000, empezó la agonía del régimen de Fujimori y Montesinos cuando un grupo de parlamentarios del Frente Independiente Moralizador (FIM) difundió desde un hotel del centro de Lima un video en el que se apreciaba cómo Montesinos compraba con 15 mil dólares al congresista electo Alberto Kouri, elegido por la oposición, para que se pase a las filas del gobierno.

Las imágenes motivaron el estupor de los peruanos, obligando a Fujimori a anunciar horas después que renunciaba a su ilegal tercer mandato y que convocaba a elecciones adelantadas. La caída de la dupla gobernante fue rápida e impidió que Fujimori tutele la transición a un nuevo gobierno. Su mayoría, lograda con la compra de tránsfugas y topos (legisladores que seguían perteneciendo a la oposición pero que votaban con el oficialismo), se resquebrajó, fue censurada la mesa directiva del Congreso, luego de lo cual Fujimori huyó del país, dándose paso al gobierno de transición presidido por Valentín Paniagua.

La ilegal re-reelección ya había sido herida de muerte por la movilización democrática de los peruanos cuya expresión más alta fue la Marcha de los Cuatro Suyos, a lo que se sumó un exitoso activismo internacional que condujo a que la Organización de Estados Americanos (OEA) designase una Mesa de Diálogo que se instaló en Lima y que luego de la destitución de Fujimori tuvo un papel decisivo en la transición. Cuando el gobierno de Fujimori y Montesinos cayó era ya un régimen aislado interna y externamente.

La difusión del famoso vladivideo puso ante los ojos de los peruanos el estándar real del régimen que gobernó luego del golpe de Estado del 5 de abril de 1992. En una sola pieza y ante millones de peruanos se expusieron las pruebas de las denuncias que había realizado la oposición democrática, resumiendo la existencia de un poder oscuro y mafioso, el uso de los servicios de inteligencia para propósitos subalternos, el envilecimiento del Parlamento, el robo descarado de los recursos del Estado. Era el fujimorismo en toda su dimensión.

Fue el inicio del final; luego vendrían decenas de videos en la “salita del SIN”, esa que nunca cambiará de nombre, las pruebas de los delitos cometidos y la identidad de los infractores, más videos entregados por colaboradores eficaces, la persecución de Montesinos por Fujimori para hacerse de la colección de videos referidos a este, la huida de ambos, y el resto de la historia conocida.

La corta etapa que se vivió entre el 14 de setiembre y la asunción de Paniagua a la presidencia el 22 de noviembre de ese año sintetizó enormes lecciones que deben ser aquilatadas respecto a los límites de la corrupción más desenfrenada, inclusive, y el vigor de la actividad democrática de la sociedad. En ese momento, ni su mayoría efímera ni su alianza con los mandos castrenses penetrados por la corrupción pudieron impedir la recuperación del Estado de Derecho.

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