Buenas noticias

10 Sep 2017 | 6:00 h

Los periodistas somos constantemente acusados, y con razón, de dar prioridad a la mala noticia sobre la buena, al doloroso espectáculo de las derrotas sobre las modestas victorias cotidianas. Es verdad, porque la noticia implica novedad y esta es la que se sale de la norma. Pero, ¿Qué pasa cuando la norma, en el interés público, es siempre negativa? Lo cotidiano se convierte en fracaso y el modesto triunfo en la novedad.

Podría llenar párrafos solo esta semana con asesinatos de personas inocentes (policías enfrentando al narcotráfico en el VRAEM, campesinos defendiendo sus tierras del tráfico en Ucayali); abusos del poder en el Congreso; diminutas, mezquinas venganzas; casos de corrupción por doquier; un ex presidente que se pone matón o una ex candidata que planea vacar al actual. También podría hablar de la próxima censura a la ministra Martens; del sabotaje de los más radicales evangélicos a la visita del Papa; de las alianzas radicales que unen a pastores con fujimoristas y con el Movadef. Podría pasarme horas explicando todas las formas de hacerle daño a un gobierno diminuto, acechado por un Estado enorme y por una política deforme, incapaz de hacerle frente a tantos males. Pero ¿saben qué? Siento que usted y yo ya sabemos todo esto y, a veces, es necesario poder tomar un respiro.

Tengo tres buenas noticias. No es mucho, ni son muy espectaculares, pero, tal vez animen. La primera es que el fujimorismo cedió en el viaje presidencial al hacérsele notar que estaban usurpando la función de dirigir la política exterior y que la bancada evangélica no podía impedir que el Presidente visite al Papa. Sin embargo, lo más importante es que, por fin, se aceptó constituir una Comisión Investigadora de todos los abusos sexuales y físicos institucionales. La posibilidad, negada para el caso Sodalicio se ha reabierto, no solo para ellos, sino para todas las instituciones que tienen o han tenido niños y jóvenes a su cargo. Algunos parlamentarios radicales creen que esta es una jugada ideal para hacerle daño a la Iglesia Católica y que por eso se votó a favor. Se equivocan, ya verán. La luz y la verdad siempre prevalecen sobre las tinieblas. Falta ver, eso sí, la composición de esa Comisión. Si es un nuevo intento edulcorado de reescribir la historia –a la que tan afectos se han vuelto algunos ministros para agradar al fujimorismo– la noticia sería mala, pero confío en que una vez que la pasta se salga del tubo, sea imposible de volver a meterla.

La segunda buena noticia está en la economía. En los últimos días los precios internacionales de algunos metales se han recuperado –no a niveles del súper ciclo de la primera década de este siglo– pero lo suficiente como para tener un impacto positivo en la economía local. Si bien la inversión pública tiene grandes anuncios con poco de concreto y la inversión privada sigue retraída, el consumo interno ha crecido. Como ha dicho el presidente del BCR, vamos a crecer por “rebote”, sin hacer mucho, el 2018. Pasar de un crecimiento de menos de 3 puntos a uno de más de 4 puntos, es insuficiente, pero ya es algo. No es enorme mejoría, pero algún alivio trae.

Con pan, solo falta circo. La suerte del presidente es que hoy existe una posibilidad para la Selección Peruana de Fútbol. Tal vez participe en el Mundial 2018. Cuando la lógica parecía indicar que eso no sería posible, un grupo de deportistas profesionales, convocados por su disciplina y capacidad de trabajo local –más que por su lucimiento internacional– lograron lo que parecía ficción. Nada está dicho aún y la competencia será muy dura en su último tramo, pero si en este Gobierno se consigue que la selección peruana asista a Rusia 2018, las sombras de la vacancia quedarán disipadas por un tiempo. No asistimos a un Mundial desde 1982 y toda una generación ha esperado 36 años este retorno. No se puede negar que los gobiernos han usado sistemáticamente este deporte de masas como el más estupendo de los psicosociales. Crea la apariencia de cohesión y unidad nacional. ¿No han leído tantas veces que ganamos “porque estamos unidos”? La razón es absurda, pero a todos les suena bien y la aceptan. Por más torpe políticamente que este presidente sea, no podrá evitar beneficiarse con la alegría de la noticia, como tampoco dejará de hacerlo con la visita del Papa. Serán las aguas del verano las que lo salvarán por unos meses más. Luego, el calendario electoral 2018 aplacará la ira de la derrotada. ¿O tal vez, no?

Como ha dicho el Presidente del BCR, vamos a crecer por “rebote”, sin hacer mucho, el 2018. Pasar de un crecimiento de menos de 3 puntos a uno de más de 4 puntos, es insuficiente, pero ya es algo.

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