Acusados VIP

Idas y venidas de la fiscalía en el caso de las anotaciones Odebrecht-Keiko.

13 Ago 2017 | 6:00 h

El fiscal brasileño Orlando Martello, de Curitiba, ha confirmado la anotación de Marcelo Odebrecht relacionada a la entrega de dinero a la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, para la campaña electoral del 2011. A través de una videoconferencia, la fiscalía de ese país confirmó a sus pares peruanos la existencia del apunte que señala “aumentar Keiko para 500 e eu fazer visita”.

Esta información no es nueva; el financiamiento de Odebrecht al fujimorismo fue revelado en junio por el portal IDL-Reporteros y, en ese momento, negado por la aludida, los aliados de este grupo y por la misma fiscalía.

Llama la atención ahora el juego confuso en el que incurren en la fiscalía, especialmente el fiscal Germán Juárez Atoche quien, a sabiendas de que el procedimiento de entrega formal de esta información requiere de un trámite convencional, asume que esta no existe o pone en duda su existencia. La corrección de su discurso, horas después, no hace más que confirmar las apreciaciones respecto a un trato diferente de la fiscalía a las acusaciones contra Keiko Fujimori respecto de otras.

A diferencia de las anotaciones en las agendas de Nadine Heredia, sobre las cuales Juárez Atoche y otros funcionarios se adelantaron en asegurar su existencia y veracidad, las anotaciones sobre Keiko han sido las más negadas de los últimos tiempos. Como lo denuncia el periodista Gustavo Gorriti, la fiscalía incurrió en tres conductas cuestionables en este asunto: 1) ignoró las menciones de Odebrecht sobre Keiko Fujimori durante el interrogatorio en el que participaron miembros del Ministerio Público peruano, el 15 de mayo pasado, “en lugar de perseguir inmediatamente el dato nuevo”; 2) intentaron negar, a través de un comunicado, la existencia de esta versión; y 3) el fiscal Juárez Atoche desistió de interrogar a Jorge Barata, el alto funcionario de Odebrecht que podía confirmar la versión del jefe máximo de la empresa; una negativa cuyas consecuencias han empezado a sentirse.

De la fiscalía se espera otro comportamiento. Incluso antes de las revelaciones de los fiscales brasileños ya se tenían elementos que obligaban al Ministerio Público a iniciar una investigación. Eso no ha sucedido y ha sido la prensa la que, en dos oportunidades, una vez en el Perú y otra en Brasil, tuvo que poner las cartas sobre la mesa.

Con lo sucedido se encuentra incluso en duda la posibilidad de que se abra investigación para saberse la verdad tras estas anotaciones. El retraso está permitiendo al fujimorismo un precioso tiempo para hilvanar una estrategia de defensa. Esta ha pasado de la negación a la presunción, a la versión de que, en caso de ser ciertas estas anotaciones, se trataría solo de una intención de entregar aportes dinerarios.

Es cierto que ningún caso sometido a investigación es igual a otro, y que en cada uno de ellos se tiene a la vista diferentes indicios y comportamientos de los investigados. Donde debe existir no obstante una conducta inalterable y coherente es en los responsables de la investigación. Al mismo tiempo, los parámetros usados no pueden ser distintos. La justicia no puede tener acusados VIP.

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