Los caminos que se evalúan para indultar al expresidente Alberto Fujimori

Llave política. La decisión de indultar al ex presidente Alberto Fujimori estaría tomada. Lo que faltaría decidir es el procedimiento y cómo enfrentar las consecuencias de liberar a quien ha sido sentenciado por lesa humanidad y secuestro agravado.

Impunidad

1 Jul 2017 | 1:40 h

Todos los caminos conducen a Roma, pero el penal del ex fundo Barbadillo, donde cumple su condena el ex presidente Alberto Fujimori, solo tiene una puerta a la calle, a la libertad que reclaman sus partidarios.

La llave para abrir esa puerta, en una situación normal y en una democracia normal, es la vía legal. Esa debería ser la única llave. Pero, como muchas cosas en nuestro país, hay otras formas de abrir la puerta, sin que eso suponga cometer una ilegalidad, consideran diversas fuentes del gobierno.

PUEDES VER Niegan renuncias ministeriales por supuesto indulto a Fujimori

La Constitución ofrece una salida política. Una salida que ningún político ha querido utilizar porque en definitiva no les interesa o temen sus consecuencias. Una salida que Fujimori fue el primero en cerrar, aunque en una época él era el presidente de la República y tenía todo el poder para que nadie dijera nada.

Beneficios

Veamos el asunto por partes. En principio, la única salida posible para salir de prisión, salvo para quienes estén de visita, debería ser cumplir la pena íntegramente. Para Fujimori esto supondría salir libre el año 2032.

Es más, la justicia requiere que las condenas rediman al condenado y, entonces, ofrece salidas alternativas para dejar la prisión antes.

Para ellos están los beneficios penitenciarios, la semilibertad y la libertad condicional y, luego, las prerrogativas presidenciales de conmutación de pena, indulto y derecho de gracia.

Sin embargo, Fujimori cerró esta posibilidad. En 1995, cuando era presidente de la República y el fujimorismo ostentaba todo el poder estatal, se dictó y promulgó la Ley 26478 que restringió los beneficios penitenciarios y el indulto a los condenados por secuestro agravado.

Desde 1995, los secuestradores recién pueden acogerse a beneficios al cumplir los tres cuartos de su condena. Fujimori podría salir de prisión en unos ocho años más. El 2025 podrá solicitar beneficios penitenciarios.

Su médico de cabecera, el congresista Alejandro Aguinaga, dice que Fujimori está muy enfermo, que no va a sobrevivir mucho, que eso supone una condena de muerte. Si eso es cierto, desde el punto de vista de la ley penitenciaria, tampoco es justo que Fujimori acabe sus días en prisión.

“Hace menos de dos meses hemos tenido un episodio muy grave que pudo terminar en paro cardíaco. Se logró regularizar el ritmo cardíaco, pero a eso hay que añadirle la aparición de una hernia en la columna que lo ha tenido postrado en cama, la pérdida de fuerza en la pierna derecha, una hemorragia digestiva y las seis veces que ha sido operado de cáncer en la lengua”, declaró Aguinaga, ayer, consultado por La República.

“El presidente puede otorgarle el indulto, es su facultad Constitucional –agregó el ex ministro de Salud–. Cuando escucho a la ministra hablar del tema, es evidente que desconoce que las normas de menor rango no pueden estar por encima de la Constitución”.

Aguinaga no se equivoca en cuanto dice que una ley no está por encima de la Constitución, pero tampoco tiene la razón. Es médico, no abogado.

Además, recién lo dice ahora. No recuerda que fue Fujimori el que restringió una prerrogativa que la Constitución otorgó a los presidentes sin condiciones. Nadie reclamó, entonces. Nadie reclama hasta que le duele. Hoy recién los fujimoristas dicen que es inconstitucional.

“No existe ninguna vía porque no se cumplen las condiciones para el indulto humanitario. Se requiere de un certificado médico que confirme que está en un estado terminal y él no se encuentra en esa situación. No corresponde un indulto regular en su caso porque el señor Fujimori tiene una condena por secuestro agravado y de lesa humanidad”, recuerda el ex procurador José Ugaz.

El vigilante

Es verdad. Las leyes están para cumplirse y no solo cuándo se tiene el poder. El poder sin control solo creará problemas. El ex presidenteAlan García quiso aplicar el indulto sin restricciones y eso generó el caso Crousillat y los narcoindultos.

A raíz del caso Crousillat, el Tribunal Constitucional señaló que el presidente puede conceder un indulto, derecho de gracias y conmutación de pena según su leal parecer, pero que debe sustentar su decisión.

Es decir, debe decirle a la sociedad por qué otorga un beneficio. Así, nació el reglamento de la Comisión de Gracias Presidenciales. Un reglamento que controla el poder político y vigila la llave política del penal de Barbadillo.

El año 2013, la Comisión de Gracias Presidenciales determinó que Fujimori no padece una enfermedad terminal. Tampoco tiene una enfermedad no grave, pero degenerativa y posible de agravarse por las condiciones de carcelería. Sus males pueden ser tratados en el penal, sin mayores problemas, concluyó la comisión, y el ex presidente Ollanta Humala no indultó a Fujimori.

Hoy hay otro presidente, que ha demostrado querer indultar a Fujimori. Darle el indulto político. El problema es, según fuentes del Ministerio de Justicia, que la celda del penal de Barbadillo puede ser una caja de Pandora. Nada asegura ni el éxito ni la paz, al que abra esa puerta.

La sentencia del TC y el reglamento de gracias presidenciales establecen un procedimiento, pero no fija un plazo para cumplirlos. El procedimiento se puede completar en unas horas, en un día, a partir de que se tome la decisión o aplazarse, como hizo Humala, por ocho meses. La opción del indulto político es posible y se puede justificar legalmente.

Claves

  • El indulto humanitario procede cuando el reo padece de enfermedades terminales o cuando padece enfermedades no terminales no graves, “que se encuentran en etapa avanzada, progresiva, degenerativa e incurable; y que las condiciones carcelarias puedan colocar en grave riesgo su vida, salud e integridad”.
  • Además, se aplica también cuando el reo se encuentra afectado por “trastornos mentales crónicos, irreversibles y degenerativos”.

Atuncar: "Un asesino se puede reformar"

La Comisión de Gracias Presidenciales tuvo una variación en la composición de sus cinco integrantes durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski.

En noviembre del 2016 se designó a Delia Atuncar Irribari en el cargo de presidenta y a Luis Yshii Meza como miembro.

Se mantuvieron como integrantes a Laura Vargas Valcárcel, Raúl Miranda Sousa Infante y a Víctor Arroyo Cuyubamba, que el 2013 se pronunciaron contra el indulto de Fujimori.

El cargo otorgado a Delia Atuncar es fundamental en cuanto a la evaluación y un célere procesamiento de un posible pedido de indulto de Fujimori.

Atuncar es una abogada penalista y ocupó varios cargos en el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) desde 1981. Fue directora del penal de Lurigancho, directora de Tratamiento de Medio Libre del INPE, dirigió el programa Fortalecimiento de Competencias Sociales para la no Reincidencia Delictiva.

En una entrevista con el diario ‘El Peruano’, Atuncar se refirió a su trabajo en el INPE y dijo que su “objetivo es lograr que la persona que ingresó en la cárcel porque circunstancialmente cometió un delito, se reconcilie con su vida”.

Incluso, según este medio, la abogada penalista se mostró “convencida de que hasta un asesino puede retornar a este lado de la ribera del río”.

Por su parte, antes de ser designado como miembro de la Comisión de Gracias Presidenciales, Luis Yshii fue nombrado por la ministra Marisol Pérez Tello como director general de la Defensa Pública del Ministerio de Justicia.

Te puede interesar