El sacrificio

Mensaje final del caso Donayre: no habrá reforma electoral.

18 Jun 2017 | 0:04 h

18 de abril del año pasado, luego de la primera vuelta electoral, los candidatos Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski (PPK) acudieron a la sede del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) para reunirse con su titular, Francisco Távara, y con los jefes de la ONPE y del RENIEC, Mariano Cucho y Jorge Yrrivaren, respectivamente. El primer compromiso de quienes iban a competir en la segunda vuelta fue impulsar una reforma profunda del sistema electoral.

El compromiso era ciertamente necesario debido a la incertidumbre del proceso electoral reciente, entre cuyos hitos se encontraba la expulsión de dos candidatos de la competencia electoral cuya intención de voto en conjunto superaba el 20% y el retiro de otras candidaturas, entre ellas la de un vicepresidente en la lista fujimorista.

Instalado el nuevo Congreso, la Comisión de Constitución encargó a un grupo de trabajo, presidido por la legisladora Patricia Donayre, de Fuerza Popular, que elabore una propuesta de cambio profundo de las reglas de juego electorales. La propuesta multipartidaria de Código Electoral que este grupo presentó fue recibida con desconfianza por la bancada de Fuerza Popular, dándose inicio a roces públicos entre los integrantes fujimoristas de esa comisión, y el procesamiento disciplinario de Donayre.

La marginación de Donayre se ha precipitado en los últimos días. Paradójicamente, la legisladora es víctima de las reglas de juego que quiere cambiar, y de su persistencia por cumplir una oferta electoral que su grupo ha olvidado en pocos meses. Donayre es procesada sobre la base de un reglamento al que no ha tenido acceso y acerca del cual hace días preguntó públicamente Kenji Fujimori. Este diario ha preguntado a otros cinco legisladores de Fuerza Popular sobre dicho reglamento y ha recabado versiones contradictorias. Algunos artículos de esa norma se han filtrado y de lo poco que se sabe de él, es que Keiko Fujimori ejerce en esa bancada una función monárquica, es decir, reina en un grupo al que por origen no pertenece.

Es comprensible que con estos antecedentes y actualidad, Fuerza Popular sea el grupo más resistente a una reforma electoral profunda e integral, y que como en la legislatura anterior se apruebe al final remaches a normas existentes. Es probable que esta actitud sea tolerada en un escenario de confrontación entre el Gobierno y el Congreso por otros asuntos, o por el poco interés de los otros grupos políticos. Total, siempre existirán quienes le tiren piedras a las iniciativas de reforma política que hace tiempo impulsan los organismos electorales e instituciones de la sociedad civil como la Asociación Civil Transparencia y Proética.

La salida de Donayre de Fuerza Popular es inminente. En lo personal es un sacrificio de quien ha procurado con transparencia y voluntad la modernización de la política y de su mismo grupo. En lo general, es un aviso de que no habrá reforma electoral y que para quienes se atreven a levantar la voz dentro de Fuerza Popular la respuesta es un régimen de sanciones sin debido proceso.

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