No es racismo, es fútbol

18 Jun 2017 | 0:04 h

Así es el fútbol, no seamos hipócritas. Los ecuatorianos nos dicen “gallinas” y nosotros les decimos “monos”. Lo de Butters no es racismo, no les dijo “negros”, tómenlo con humor. Así defienden muchos (más de lo que uno creería) a Phillip Butters conocido por sus actitudes homofóbicas, racistas, misóginas y xenófobas que esta vez han cruzado fronteras para nuestra vergüenza. Se trata pues de uno de los comunicadores con mayor ascendencia en la opinión pública, elegido como uno de los cinco periodistas con mayor poder en el país, demostrando que el pensamiento de Butters –tristemente– refleja y representa la opinión, a veces negada y soterrada, de una importante mayoría de peruanos.

Sus recientes expresiones son parte del argot futbolístico y hay que tomarlo como tal, me han dicho varios como si el Perú fuera un gran estadio donde todo debe ser permitido y tolerado. “A los ecuatorianos les hemos dicho monos toda la vida” me contestan como si la fuerza de la costumbre –la mala costumbre, en este caso– justificara la normalización del agravio. Surgen también los conspiranoicos con alucinadas teorías de cortinas de humo para acallar a Butters como si este no fuera víctima de sus propias palabras y demonios. Es innegable que en el deporte en general hay discriminación pero esta se siente con mayor fuerza en el fútbol donde se acepta erróneamente como humor popular.

Basta ver las pocas muestras públicas de rechazo de futbolistas y clubes de fútbol que, en mi opinión, debieron sumarse al pronunciamiento de la Federación Peruana de Fútbol. Y si hablamos de periodistas deportivos el asunto empeora, hay una suerte de silencio cómplice. Incluso dos periodistas acompañaban a Butters en su programa cuando pronunció los insultos y ninguno de ellos protestó ni mostró un mínimo de incomodidad.

Como escribió en twitter Gisella Orjeda, expresidenta del Concytec, “el racismo, el robo, la mentira, hijos todos de la ignorancia. Cambiemos la universidad, de allí salen los maestros de escuela”. Quizás, entonces, tengamos una posibilidad de cambio.

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