Fujimori a cárcel común

20 May 2017 | 23:30 h

Veinticinco años de condena para quien destruyó la legalidad y moralidad de un país, para quien asesinó, dejó asesinar, mandó asesinar a peruanos, incluidos mujeres y niños, no es una larga condena. Teniendo en cuenta el agravante de que esa persona era a quien se le confiaron los destinos y decisiones más importantes del país, quien debía, en primer lugar, proteger a los peruanos y no mandarlos masacrar, masacrando el Estado de Derecho y los procedimientos legales que lo constituyen en una democracia, no es una larga condena. Veinticinco años en un departamento de lujo con comodidades que, ya quisiera el peruano promedio tener para sí y su familia, es una puñalada al principio de igualdad ante la ley. No me vengan con que se lo merece por ser presidente. El dictador argentino, Jorge Rafael Videla, murió en una prisión común cumpliendo su cadena perpetua. Fue presidente y cumplió su condena por delitos de lesa humanidad en cárcel común, como corresponde a cualquiera que delinque, sea paje o rey. ¿O acaso son palabras vacías decir que la justicia debe ser igual para todos? Porque en ese precepto se basa toda la concepción de justicia que tenemos. ¿Por qué se rompe con quien habiendo tenido el cargo de mayor responsabilidad de todo el aparato público, defraudó, traicionó, robó, mató? No me vengan con que hay que tener deferencia con alguien porque tuvo poder. Cuando es todo lo contrario: porque mal-usó ese poder delegado es que merece mayor sanción. Se le confió ese poder y abusó de él para su provecho y el de sus partidarios y para hacerse de más poder y quedarse en la presidencia haciendo y deshaciendo los destinos de tantos, el futuro de todos, desacatando leyes, descuartizando instituciones, cuando no descuartizando personas.

Los hijos de Fujimori tendrán todo el derecho que quieran de pedir su liberación por ser hijos. Pero ambos, Keiko y Kenji, no pueden sustraerse del hecho de que son también politicos, y de que actualmente tienen una fuerza partidaria que vienen usando en contra del gobierno, obstruyendo la gobernabilidad. Por tanto, podrán pedir lo que quieran en lo personal, pero el juicio que sobre ellos se hace es político porque ellos usan su activo político para sus fines privados. O sea, la señora hija con un habeas corpus, ¿pretende hacer como que los muertos no murieron, que lo robado no existió, que la inmoralidad y las ilegalidades y latrocionios cometidos por su señor padre nunca se dieron? No se pase, pues. Una cosa es ser hija y pretender buscar que tu padre, por ladrón y asesino que sea, no termine sus días en la cárcel, y otra cosa es que se use la política para limpiar a quien desprecia las leyes y pretende evadirse del castigo por los delitos cometidos, y que además disfrace sus intenciones de una falsa ¨operación rescate¨ de una vícitma, cuando en realidad es el victimario.

Tras el descarte de la ley Vieira, ahora, siguiendo con el típico libreto fujimorista de mentir al público, el proyecto que busca mutilar el tipo penal de “secuestro agravado” en favor de Fujimori lo ha presentado la inefable Vilcatoma (https://goo.gl/pb6xm4). Otra vez (oh casualidad) lo presenta alguien que no es de la bancada. Y ese proyecto pretende bajarse el principal motivo por el cual no le alcanza el indulto ordinario a Fujimori ¡Basta ya, fujimoristas y todos los que les deben favores o no tienen el mínimo aprecio por el Perú! No importa el apellido: si Humala, García y Toledo son encontrados culpables: ¡a la cárcel! ¡cárcel común! Nada de privilegios para quienes tomaron la presidencia y se hicieron de privilegios. Fujimori cometió muchos más delitos que aquellos por los que ha sido juzgado y condenado, y eso lo saben. Deberían darse por bien servidos de que hasta ahora no se le haya procesado por más. ¡Esta familia cree que sus dilemas privados son asuntos públicos! Que su padre merece una prisión de lujo, que la ley no es para ellos! Keiko (https://goo.gl/2wLql4) y sus hermanos (https://goo.gl/Cw0FzQ) investigados por lavado de activos, y su esposo (https://goo.gl/d5q4SG) y su asesor (https://goo.gl/ntF0PF) deciden no ir a declarar a la Fiscalía; Kenji pasa piola en caso cocaína en sus almacenes; y Alberto Fujimori, pese a que en juicio aceptó su condena, aún se sigue declarando inocente, despreciando así la justicia, sentándose en ella como quien cree estar por encima de ella. Jamás ha pedido un perdón contundente, veraz, auténtico, ni a las víctimas directas de sus crímenes ni al Perú que decía querer. ¿Eso es alguien arrepentido? ¿Eso es alguien que merece un perdón que ni siquiera pide? ¿Eso es alguien que respeta la justicia, el derecho, el castigo como medio de desincentivar el delito? ¿Alguien que tuitea, que sale a la clínica cuando quiere, que tiene cocina, comedor, hortalizas por prisión y encima se queja? No me vengan. Fujimori, en esas circunstancias no solo no merece consideraciones especiales, cuando no tiene enfermedad terminal, no se arrepiente, no pide perdón, no paga indemnización. Ya mucho engreimiento con un bribón. Merece una cárcel común, basta ya de privilegios. Basta ya de chantajes. Su condena dignifica al Perú.

Te puede interesar