Las imputaciones sin sustento real de Fernando Rospigliosi a La República

Audacia. A raíz de la aparición de más de 540 reveladores audios que involucran a Ollanta Humala en la compra de testigos por el caso Madre Mía, el columnista Fernando Rospigliosi involucra a este diario en una estratagema para ocultar la verdad.

12 May 2017 | 1:37 h

El 3 de junio de 2011, La República reveló el contenido de cuatro interceptaciones telefónicas a Ollanta Humala Tasso y a miembros de su comando de campaña electoral. Presentamos esas escuchas como evidencias de un presunto espionaje político. La autenticidad de esa información se ha confirmado ahora con la aparición de un paquete de transcripciones de más de 540 audios entre los que figuran los que sacamos a luz hace seis años y otros de mayor actualidad, por ejemplo, las conversaciones relacionadas con la compra de testigos del caso Madre Mía.

A partir de estos hechos, el columnista Fernando Rospigliosi ha elaborado una interpretación basada en deducciones que viene propalando como verdades indiscutibles. Y llega a concluir que La República se prestó a una estratagema de Ollanta Humala. Veamos lo que dijo en el programa "Beto a saber":

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“… algunos policías o algún policía le llevan estos audios a Humala y ellos entran en pánico y entonces deciden una estratagema para evitar que se conozca la verdad, ¿Qué hacen? Van donde un medio amigo, La República, y llevan los audios. Le llevan tonterías y entonces La República los publica, Humala se los manda…, … Edmundo Cruz los publica…”.

Es falso. El acceso de los reporteros de La República a estos audios no fue producto de una negociación política, sino resultado de un trabajo con fuentes policiales antidrogas y de inteligencia en desacuerdo con el uso distorsionado que el gobierno de Alan García estaba dando al sistema de escuchas legales (Constelación) y a otros aparatos de seguridad del Estado. Son esas fuentes las que nos dieron acceso al contenido de los audios, entre los que por la filiación de los interlocutores y los contenidos de las conversaciones escogimos los que indicaban un seguimiento político.

No es como indica Rospigliosi que fue Ollanta Humala quien hizo llegar a La Repúblicalos cuatro audios publicados en vísperas de la segunda vuelta electoral.

Estratagema

En lo más audaz de sus comentarios, Rospigliosi trata de envolver a este diario en una estratagema del candidato nacionalista para ocultar información sobre la compra de testigos contenida en los audios.

Esta imputación colisiona con la línea editorial de La República en materia de derechos humanos, concretamente en relación al caso Madre Mía y la compra de testigos.

La autoría del hallazgo del primer caso de retractación a cambio de dinero, precisamente de Jorge Ávila Rivera, corresponde al reporterismo investigativo de este diario, lo cual está registrado en la edición del 20 de agosto de 2006.

El testimonio dramático de Zonia Luis Cristóbal y de su esposo Cirilo Rosales Tabraj, en la identificación del "capitán Carlos", seudónimo del oficial Ollanta Huamala Tasso, fue otro de los tantos aportes de este diario (edición del 6 febrero de 2006). La mujer narró que en 1992 no solo fue rapada sino objeto de otros "abusos feos" –según ella definió– por un destacamento de la BCS de Madre Mía encabezado por el "capitán Carlos". Zonia Luis denunció el hecho ante el juzgado de Tingo María, pero nunca se activó.

El "Informe de Evaluación del oficial" correspondiente a Ollanta Humala, emitido en diciembre de 1992 por el jefe de su batallón Leonel Cabrera en el que se da cuenta de la participación de Humala en los operativos Cuchara y Primavera, eventos cuestionados por la Comisión de la Verdad por la violación de derechos humanos. Este informe castrense desapareció sospechosamente del legajo del oficial, pero fue rescatado por el periodismo y publicado en estas páginas.

Igual ocurrió con el testimonio del mayor Jorge Flores Tello, jefe de estado mayor del Batallón Contrasubversivo de Tingo María, así como con la relación del personal de oficiales de ese mismo batallón quienes confirmaron quién era el "capitán Carlos".

Desde que Ollanta Humala insurgió a la vida política en el cuestionado levantamiento de Locumba del 31 de octubre de 2000, pasando por la aventura del Andahuaylazo (2004), La República siempre dio un trato independiente a la actuación de Humala, lejos del "amiguismo" que señala Rospigliosi.

En las elecciones de 2011, en vísperas de la segunda vuelta, a través de la sección editorial señalamos los riesgos de elegir a un gobierno con antecedentes dictatoriales, lo que no implicó un apoyo incondicional al contendiente como demuestran los hechos.

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