NUEVAS ARMAS

10 May 2017 | 19:00 h

Pertenecer a la policía antimotines se ha vuelto aun más desagradable en Venezuela, donde la oposición acaba de empezar la preparación de bombas caseras hechas con excremento. La decisión está cargada de resonancias, y dice mucho sobre el encono al que se ha llegado este mes de confrontaciones en calles y plazas de ese país.

La fetidez ya estaba en el aire. El columnista Andrés Hoyos, de El Espectador, Bogotá, ha hecho notar que Nicolás Maduro está intentando echar a la basura la Constitución bolivariana de Hugo Chávez. Era de esperar que comenzaran las “Marchas de la mierda”, como llaman los opositores a su nueva táctica. Con ello están llamando la atención del mundo entero.

A pesar de que esta versión fecal de la bomba Molotov viene siendo usada en varias localidades desde hace unos días, no hay todavía versiones sobre cómo han reaccionado los policías. Los excrementos son presentados como una respuesta directa al uso de gases para dispersar las marchas de protesta. No queremos imaginar lo que pueden volverse esos campos de batalla.

Seguramente Maduro debe estar preparándose para lanzar una de sus proverbiales pachotadas a través de la TV, pero todavía no ha dicho nada sobre el asunto. Pues en esto todo comentario es peligroso, y puede embarrar al que lo hace. Además a los Guardias Nacionales en primera fila contra la oposición, nada de este asunto les puede parecer gracioso.

Periodistas acuciosos han empezado a explorar el tema, y a descubrir que los venezolanos no han inventado nada. El poder repulsivo y tóxico del excremento, en particular el de los omnívoros humanos, viene siendo usado como arma de lucha desde la antigüedad. No parece un arma decisiva, pero puede dar cierta ventaja en un momento dado.

La imagen del pueblo venezolano bañando en heces a los policías del régimen tiene indudable fuerza como un mensaje de desprecio a la dictadura y su nuevo proyecto corporativo. De otra parte marca de cierta manera el ingreso a una situación de exploración de recursos para formas de resistencia popular permanente.

Quizás así comienzan todos los triunfos del bando con menos recursos en los conflictos asimétricos. Por lo pronto Maduro se la va a llevar pegada.

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