AG: El fin de la impunidad

6 May 2017 | 19:00 h

¨Asqueado¨, ha escrito César Hildebrandt. Es lo que produce la decadente clase política peruana con sus Alcortas, Becerriles, Aramayos y Galarretas, y por supuesto los Alanistas. Tan asustado y destemplado aparenta estar el señor AG que ha tenido la insensatez de amenazar a Hildebrandt con demandarlo. Nada menos que a César Hildebrandt, la institución periodística íntegra por antonomasia. ¨¿A quién cree que va a impresionar este veterano catchascanista judicial de A. García? ¿Cuántos jueces han servido al Dr. A. García de la manera más ¨idónea? ¿Y cuántos fiscales, como Peláez, han callado en su nombre? ¿Esperan hacerla de nuevo? ¡Veremos! ¡Y lo veremos en los tribunales, por supuesto!, ha respondido César ante las vulgares amenazas del abogado de AG, Vélez Castro que increpa a Hildebrandt sobre ¨su conciencia¨ y el ¨pervertir a la juventud.

El pavor tiene a AG de traspiés en traspiés. Como si sus amenazas pudieran surtir en CH el efecto de cobardía que genera en otros que sí se someten y callan cómplices por miedo o conveniencia. Como si no supiera que César, fuera del circuito circense de la mass media, resiste e insiste desde esa honorable trinchera que es su semanario. Contracorriente de las mezquinas conveniencias y prostituidas transacciones del periodismo nacional, CH insiste en hacer sencillamente periodismo, la antítesis de lo que hace la mayoría de quienes pomposamente se hacen llamar periodistas cuando en realidad solo son Narcisos mirando su propio reflejo y dejándose instrumentalizar por los poderes políticos y económicos a cambio de parcelas de poder, posición o jugosas mensualidades.

Hildebrandt le ha contestado: ¨Yo conozco a este sujeto y sé que se hizo rico en el poder y sé que mandó matar a gente rendida y sé que ha convertido al Apra en la acequia que es ahora. Yo sé quién es Alan García y sé de su poder entre jueces y fiscales...¨ Y sí, pues, todos los que no somos ayayeros, servidumbre, dependientes o interesados, sabemos quién es Ag y sabemos de su abultado prontuario de acusaciones (https://goo.gl/ZzAhBo). En el primer gobierno: colusión ilegal, cohecho pasivo, negociación incompatible, enriquecimiento ilícito (https://goo.gl/igWjnP); huye del Perú y no volvió hasta asegurarse de la prescripción de sus delitos (https://goo.gl/Qq4Xgt) y gracias a sus lazos con Montesinos (https://goo.gl/msC48Q) como denunció en su momento una valiente Cecilia Valenzuela en el 2001(https://goo.gl/MKeHuV); también están las acusaciones de coimas del tren eléctrico, Siragusa y cuentas en Gran Caimán (https://goo.gl/svHcEf), negociados de dólares Muc (https://goo.gl/Y9IbUk y https://goo.gl/Y16jlv), sospechosas cuentas Rayito de Sol (https://goo.gl/FlxbzX), robo de los Mirage (https://goo.gl/UiwiSg), enriquecimiento ilícito con BCCI (https://goo.gl/yxvSCU), asesinatos del Frontón (https://goo.gl/ZMHdnt) y del comando paramilitar Rodrigo Franco (https://goo.gl/LQCbEr), sus propiedades (https://goo.gl/ngIQqG), su carísimo departamento francés (https://goo.gl/x3wv4q). También expresó admiración y respeto por ¡Sendero Luminoso! (https://goo.gl/mOH4St) y durante su gobierno escapó de prisión por un túnel su amigo aprista y líder MRTA, Víctor Polay (https://goo.gl/UnR7jb).

Luego, tras la oportunidad de su vida de un segundo gobierno - gracias a una especial coyuntura- siguió acumulando acusaciones: los narcoindultos y nexos con la familia narcotraficante y aprista Oropeza, Petroaudios, Agua para todos, Forsur, hospitales fantasma, incendio de documentos, desaparición de USBs, Baguazo, y firmar documentos como doctor sin tener doctorado. Y siempre ha zafado.

Pero su suerte parece acabar en la frontera con Brasil donde no llega su poder. Cuando AG dice que sus enemigos hacen el ridículo, yerra, porque son sus amigos de Brasil los que están cantando. Cuando amenaza con demandar a pseudoperiodistas yerra más porque Ojo Público, Convoca e IDL son plataformas de periodismo independiente que acaban de ganar (como coparticipantes) algo que ningún medio en Perú ha ganado, un Pulitzer. Y yerra triplemente García al intentar amedrentar con ¨denuncia por difamación¨ a Hildebrandt, que ha demostrado con su trayectoria que jamás le ha temido a corruptos o poderosos.

Este junio se levantan las restricciones que Brasil puso a las confesiones premiadas de los 78 ejecutivos de Odebrecht. Entonces Perú tendrá total acceso a todo lo dicho por los corruptores (https://goo.gl/suPgdL). Eso tiene destemplado a AG y su guardia cancerbera, desesperados por saber qué saben quiénes, qué han dicho o callado. Y quizás, ojalá, los peruanos podamos al fin celebrar fiesta nacional por el fin de la impunidad.

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