Exdirector de Educación y administrador del IPD acusan a los Aramayo

Más pruebas. Congresista Alejandra Aramayo es acusada de atacar a Crispín Condori y Julio Lipa. Estos no accedieron a las peticiones de dinero de Jorge Aramayo, quien los habría agraviado en programa televisivo y revista.

18 Abr 2017 | 1:00 h

Basta nombrar el apellido Aramayo a los funcionarios de la década de los noventa para que cuenten su propia historia de presunto chantaje y extorsión de los que fueron víctimas. Estos acusan a la ahora parlamentaria fujimorista Alejandra Aramayo Gaona y su padre Jorge Aramayo Cordero de atacarlos cuando ejercían el periodismo en Puno.

La República contactó al exdirector de la Dirección Regional de Educación de Puno (Drep), Crispín Condori Ortiz. Apenas se le preguntó sobre la experiencia que le tocó vivir con los Aramayo, no dudó ni un segundo en contar su verdad.

Condori fue designado titular de la Drep entre setiembre y noviembre de 2002. Asegura que en una oportunidad fue visitado por Jorge Aramayo. Este le enseñó documentos que supuestamente lo vinculaban con un presunto caso de embarazo a una profesora.

“Me enseñó los documentos y me dijo, va a salir el domingo. Pero en realidad no era yo. Y me empezó hacer los anuncios: El domingo, vean quién es el director de Educación”, contó.

Aseguró que antes de la difusión de las supuestas pruebas que lo involucraban en hechos presuntamente irregulares, el “gato Aramayo” le envió un emisario. “Vino un flaco, me dijo: vengo de parte del señor Jorge, cómo va ser, dice cinco mil... Me reí. Está loco. No le di. La siguiente ocasión vino y me dijo: no le va sacar nada pero tres mil quinientos, ¿qué le digo? Ahora sí no volvemos más”.

Condori señaló que como no accedió al pago, los Aramayo lo acusaron de todo. “Me dijeron que yo era un profesor sin título profesional y que  no podía ser director”. Recordó que Jorge Aramayo operaba en alianza con su hija Alejandra. 

TAMBIÉN CON TERRENOS

Crispín Condori recordó además que en una oportunidad Alejandra Aramayo intentó presionarlo para que ceda parte de los terrenos del colegio Huáscar a la familia “Calmet”, en el marco de un presunto caso de tráfico de terrenos muy conocido en Puno. “Le dije, no puedo entregar. Es un bien del Estado. No es mi propiedad. (Le contesté) si tiene escrituras que haga valer su derecho. Alejandra Aramayo me dijo: usted tiene que darle una resolución para que haga el cerco. Pero no acepté”.

Narró que después Jorge Aramayo fue a buscarlo, pero esta vez con documentos de supuestos malos manejos de su administración. 

otra víctima 

Otra de las víctimas de los Aramayo es Julio Lipa Quispe, exadministrador del Instituto Peruano del Deporte (IPD).

De acuerdo a su declaración judicial, a la que tuvo acceso este diario, el 19 de abril de 2002 Julio Lipa se presentó ante el juez Walter Chavez, del Primer Juzgado Penal, a declarar en el proceso que entabló Julián Barra Catacora, exdirector del Proyecto Especial Lago Titicaca (Pelt), contra la ahora congresista Alejandra Aramayo y su padre por el presunto delito de extorsión y chantaje.

El exfuncionario dijo que “también fue objeto de difamación, calumnia, chantaje y extorsión por el señor Jorge Aramayo y su hija Alejandra Aramayo, en forma personal, en su oficina del IPD Puno, por el solo hecho de no haberle otorgado en forma gratuita el uso del coliseo cerrado para el concurso de la Señorita Folclore Puno”. 

En su declaración dijo que Alejandra Aramayo y su padre están acostumbrados a estos hechos y considera que es de conocimiento general de la ciudadanía de Puno.

Su versión fue corroborada con la declaración de Etchmer Tito. Este contó que los Aramayo lo agraviaron por no ceder a sus pedidos en 2002. Le exigían que entregue el coliseo del IPD de manera gratuita. No accedió y los acusado de todo en cuanto medio pudieron. 

No solo fue acusado de todo a través del programa “Acontecimientos”, también por la revista “La Pollera”, dirigida por Jorge Aramayo. La República accedió al primer número de febrero de 2002. La portada dice: “Coliseo de Puno, la nueva Cantina del IPD”. “Vendieron más de 400 cajas mientras los deportistas no tienen apoyo”. La publicación atacaba la gestión de Tito y Lipa por no cederles el coliseo cerrado para el concurso Señorita Folclore 2002. 

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