Exdirector de INC Puno confirma ser víctima de extorsión de los Aramayo

OTRO CASO. Martín Marón Marón, exdirector de Instituto Nacional de Cultura no accedió a pedidos y dice que sufriò campaña de desprestigio.

16 Abr 2017 | 9:50 h

Martín Marón Marón, exdirector de Instituto Nacional de Cultura (INC) es otra de las víctimas de las presuntas extorsiones y chantajes de Jorge Aramayo y su hija Alejandra cuando ambos tenían un programa de televisión en  América Televisión.

La República lo contactó en lo que ahora es la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno; ahí labora como trabajador de planta. En los tres minutos que habló con este medio recordó que en 1995 fue grabado por el equipo de Aramayo cuando “challaba” (agasajo por inauguración) la compra de una unidad vehicular para dicha institución. En la reunión participaron sus compañeros de trabajo.

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Sostuvo que Jorge Aramayo le pidió dinero para que las imágenes no sean difundidas en la señal de América Televisión.

Marón aseguró no accedió al pago. Entonces en su contra se desató una campaña de desprestigio. Recomendó leer el libro Los zarpazos del gato, del periodista Carlos Chisan.

En el libro Chisan sostiene que Marón le contó que Aramayo le pidió 2,000 dólares para que la grabación no se difunda y a la vez lo apoyaría en su gestión. “No se pagó  y contra el funcionario hubo una campaña de desprestigio. El dueño del canal era Jorge Aramayo y la conductora la hija. Ella sabía de lo que hacía su padre”, precisó Chisan.

OTRAS DENUNCIAS

Martín Marón precisó que su caso fue público y varios en su momento se solidarizaron con él. Chisa confirmó lo precisado  por Marón. La versión confirma el modus operandi que tuvieron los Aramayo. A ellos los acusó también Alfonzo Ureta Yapuchura, exgerente departamental de EsSalud – Puno. Este en 2001 cursó una carta a la gerencia general de América Televisión – Lima por los chantajes de los que era víctima.

 Aseguró que era presionado a pagar publicidad por servicios que nunca se desarrollaron. Si no accedía al pago no solo atacaban su gestión en el espacio periodístico, también se metían con su vida  privada.

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