Antonio Palocci evalúa acogerse a la delación premiada

Detenido. El ex ministro de Economía está detenido desde hace seis meses en Brasil. Según Marcelo Odebrecht, fue Palocci el que, en nombre de Lula, habría pedido el aporte de tres millones de dólares para el ex presidente Ollanta Humala, el 2011.

14 Abr 2017 | 1:09 h

Antonio Palocci, la figura más importante y emblemática en los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, aparece hoy como el eslabón clave en la entrega de dinero de Odebrecht a la campaña del ex presidente Ollanta Humala en las elecciones del 2011.

Su nombre apareció en las declaraciones de Emilio y Marcelo Odebrecht, ante el juez Sergio Moro, en la investigación del caso Lava Jato, en Brasil. El ministro del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Edson Fachin, lo cita en la reseña de la delación premiada de Marcelo sobre el Perú.

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Marcelo Odebrecht afirma que Antonio Palocci le pidió aportar tres millones de dólares a la campaña presidencial de Humala, de los fondos que el sector de Operaciones Estructuradas tenía reservados para el ex presidente brasileño.

En tanto, en una declaración escrita dirigida al juez Moro, Emilio Odebrecht explicó que Lula da Silva no pedía dinero directamente, sino a través de un intermediario previamente establecido entre ambos: el mencionado ex ministro, considerado el motor del desarrollo económico de Brasil, en la era Lula.

Marcelo precisó que el ex presidente Lula resultaba el beneficiario final de los aportes de dinero que pedía Palocci. Este personaje era identificado en el Departamento de Operaciones Estructuradas con el nombre clave de “Italiano”.

El 2008, asegura Marcelo, se había formado una cuenta denominada “Italiano” para apoyar a los candidatos del PT en las elecciones municipales brasileñas.

Al final del gobierno de Lula, quedaba un saldo y con ese dinero, 40 millones de reales, se formó la subcuenta “Amigo”, clave para identificar al ex presidente.

Posible delator

Antonio Palocci, de 55 años, está detenido desde agosto pasado en una prisión de la policía federal de Curitiba, por orden del juez Moro, como parte de la “Operación Omerta”, acusado de corrupción pasiva y lavado de dinero.

La fiscalía brasileña lo acusa de recibir sobornos de Odebrecht para apoyar diversas iniciativas legales y favorecer a la empresa en contratos de grandes obras federales y manejar una cuenta que repartió 128 millones de reales, unos 40 millones de dólares, a dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT), entre el 2003 y el 2016.

Hace una semana, periodistas del diario “Estado de S. Paulo” señalaron que Palocci evaluaba someterse a la delación premiada. Eso sería desastroso para el ex presidente Lula y, ciertamente, favorecería investigación a Humala.

Si Palocci habla, sería el primer dirigente del PT que se acoja a la delación premiada. Ningún otro dirigente preso se ha acogido a delación premiada, por ello José Dirceu fue condenado a 23 años de prisión y Vaccari Neto, a 15 años.

En su primera declaración ante la policía federal, Antonio Palocci negó haber recibido sobornos de Odebrecht y que se le identificara como “Italiano”.

Odebrecht no ha podido explicar hasta ahora por qué le pusieron como apelativo ‘Italiano’, lo que su defensa utiliza para desvirtuar las acusaciones y el documento denominado “Situación del Programa Especial Italiano”, en el que se anotaban todos los pagos que se realizaban a su pedido.

Esta no es la primera vez que Palocci es acusado de actos de corrupción. En pleno gobierno de Lula, se le acusó de recibir 50 mil reales de las empresas de limpieza de la ciudad de Riberão Preto, en el Estado de Sao Paulo, donde fue alcalde, entre los años 1994-2001. El dinero iba para el PT.

Cliente frecuente

Luego se le acusó de ser cliente frecuente de un prostíbulo de lujo en Brasilia, lo que lo obligó a dimitir como ministro de Economía, luego de que el portero del local declaró en los medios que lo había visto unas 20 veces en la mansión.

Volvió al cargo con la presidenta Dilma Rousseff. Pero, el 2011 una nueva denuncia de corrupción lo obligó a alejarse del gobierno. La fiscalía lo investigó por enriquecimiento ilícito, al revelarse que entre los años 2006 y 2010, su patrimonio se había multiplicado por 20.

Todos sus ingresos como diputado federal durante esos años no superaron los 600.000 dólares y, previo a esos años, había declarado un patrimonio de 230.000, que el 2011 habían crecido considerablemente.

Palocci explicó que los ingresos extra los había obtenido de su empresa Projeto, fundada en 2006, tras dejar la cartera de Economía, con la que el año anterior había facturado asesoría por más de 10 millones de dólares, según los medios brasileños.

De nuevo ante los tribunales, el 18 de abril, el Supremo Tribunal Federal revisará su detención y al día siguiente, 19 de abril, deberá declarar ante el juez Moro sobre sus vínculos con Odebrecht. Será el momento para decir la verdad.

Ni reir ni llorar 

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva también niega que Palocci sea su intermediario para recibir dinero de Odebrecht. Lula debe comparecer ante el juez Moro el próximo 3 de mayo. Sus partidarios promueven para ese día una marcha de apoyo, que han denominado “La Toma de Curitiba”, reporta la prensa brasileña.

Lula da Silva tacha de “inverosímiles” e “irreales” las acusaciones de los directivos de Odebrecth que aluden al supuesto cobro de sobornos.

“Estoy muy tranquilo y sigo retando a cualquier empresario que diga que Lula le pidió 10 reales para él. Si alguien pidió en mi nombre, esta persona debe ser detenida, porque nunca lo autoricé”, afirma el ex presidente.

El ex presidente dice que Odebrecht lo acusa porque quiere beneficios para salir de prisión. “Entiendo que Marcelo está detenido desde hace dos años, que tiene familia, él está comiendo el pan que le pone el diablo y puede estar tratando de crear las condiciones para salir de la cárcel, señala el dirigente del PT en una entrevista radial.

Agrega: “Es tan poca la carga de la prueba, tan irreal que no voy a reír o voy a llorar. Voy a analizar, voy a hablar con los abogados, voy a leer cada parte, para llegar con claridad y seguridad a mi interrogatorio. La denuncia tiene que ser probada, la persona tiene que demostrar lo que dice”.

Estrategia peligrosa

La investigación a Ollanta Humala por los aportes de Odebrecht está a cargo del fiscal Germán Juárez Atoche, de las fiscalías especializadas en lavado de activos, que ya recibió la declaración del “colaborador eficaz” Jorge Barata.

Según trascendio, Juárez está evaluando la situación. Hasta ahora el caso se sostiene en la declaración de los colaboradores 01-2015 y 03-2015, que serían la misma persona, que ubica los aportes de Odebrecht en las elecciones del 2006.

Por eso, su estrategia pasa por interrogar directamente a Barata y Marcelo Odebrecht, para salirse del relato de Martín Belaunde. Pero esto está difícil y lejano. En Brasil, quieren tratar con un solo fiscal peruano, pues alegan falta de tiempo para atender a todos.

Los procesados también se muestran recelosos. Juárez optó por abrirle nuevas investigaciones a Barata por lavado de activos y secundar los pedidos de la procuradora Katherine Ampuero para embargar sus propiedades y cuentas bancarias en el Perú.

La idea es presionarlo y ofrecerle otra colaboración eficaz en lavado de activos, independientemente de la que tramita el fiscal Hamilton Castro. Un juego peligroso, pues el directivo de Odebrecht puede decir chau a todos. 

Cinco años

  • Los procesos iniciados por el Tribunal Supremo Federal para investigar a los políticos citados en las delaciones premiadas de los ex ejecutivos de Odebrecht pueden tomar unos cinco años para llegar a una sentencia definitiva, según cálculos de abogados brasileños teniendo en cuenta casos similares.
  • Además, del tiempo promedio, los casos también se pueden alargar pues si un político pierde la reelección, se queda sin protección de fuero y el caso pasa a un juez común. La prescripción siempre ronda los procesos por lavado de activos, delito electoral y corrupción.

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