Cuando los cerros bajan

12 Abr 2017 | 19:00 h

“Cuando Chacalón canta, los cerros bajan”, decían los hinchas de uno de los más reconocidos cantantes de música chicha. “Luego de su partida, los cerros y barrios continuaron bajando, ahora, supuestamente, por la delincuencia”, escribe Arturo Huaytaya, quien acaba de publicar, con ese título y con el auspicio del IDL, un excelente libro sobre la violencia delictual en dos cerros limeños: San Cosme y El Pino.

La delincuencia y la cuestión de la seguridad ciudadana son vistos por la gente como los problemas más importantes del Perú y AL. El Perú tiene una de las tasas más altas de victimización de AL y el Caribe (LAPOP, 2015) y el temor a ser víctima en Lima supera a 22 ciudades de las mismas regiones (LAPOP, 2012). La distribución de la delincuencia y de la víctimas es desigual en el territorio nacional y en Lima misma. Los robos y los asesinatos culposos son mayores en la costa que en la sierra y en la selva.

En Lima la delincuencia está también desigualmente distribuida. Hay distritos y barrios más seguros y existen otros de alta peligrosidad. Sin embargo, la Policía, encargada de combatir a la delincuencia, también se distribuye en forma desigual. Ella tiende a concentrarse, en términos proporcionales con respecto a la población, en las zonas de mayor seguridad.

San Cosme y El Pino son pueblos jóvenes que, pese a su diferencia en el tiempo (1946 de San Cosme y 1972 de El Pino) comparten su cercanía a la ex-Parada, un origen parecido de formación gradual, ciertas características sociales parecidas y la misma consideración de barrios peligrosos. Los delitos más frecuentes son la venta de drogas, los asaltos y los robos. En ambos barrios la delincuencia está por encima del promedio nacional, pero difieren en su forma e identidad: Mientras en El Pino la violencia delictiva es más abierta, en San Cosme existe un cierto “control social” que domina un territorio de influencia.

La venta de droga y el robo son los delitos más frecuentes en San Cosme que en El Pino, pero en este la violencia familiar es muy alta. La victimización llega al 43 por ciento en San Cosme y al 46,2 por ciento en El Pino, cifras superiores al promedio nacional que era de 29,4 por ciento de la población total (INEI, 2014).

San Cosme y Pino se encuentran en el distrito de La Victoria, que tiene una de las tasas de población penal más altas de Lima: 1.223 internos en el 2014. Este mismo año el número de policías en las comisarías del distrito victoriano llegaba a 308 para una población de 175.372 habitantes: un policía por 570 victorianos. El número de muertes violentas es, asimismo, mayor que el del promedio nacional.

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