Los 100 años de la PUCP

14 Mar 2017 | 19:00 h

Siempre he visto a la PUCP como un pedacito de lo que realmente es nuestra sociedad. Como toda universidad, resulta un espacio que reproduce los mismos vicios y también empuja los mismos valores e imaginarios que forman parte de nuestro país.

Ahora, la Pontificia Universidad Católica del Perú quizá sea una de las universidades más prestigiosas de nuestro país; sin embargo, constituye uno de los ejemplos de elitización más claros que conozco.

Actualmente, la pensión más cara en esta universidad ha llegado a costar 4095 soles mensuales, como indica referencialmente su página web. Un incremento sustancial desde que salí de la universidad y razón por la cual muchos estudiantes conscientes del esfuerzo que implica pagar esta mensualidad, se organizan para lograr que su paso por esta etapa universitaria sea el mejor y porque se les brinde la posibilidad de contar con una educación de calidad, con una oferta alimenticia saludable al interior del campus y con autoridades transparentes.

Sin embargo, hoy miércoles y el próximo 24 de marzo serán fechas importantes para los alumnos que vienen organizándose a través de plantones y otras actividades. ¿Razones? Hay varias. En primer lugar, el sistema de escalas intermedias que terminó en nueve escalas (la más cara que ahora cuesta por arriba de los 4 mil soles), aprobado con voto en contra de todos los estudiantes.

Lo siguiente es el tema de la alimentación. Claro, algunos pensarán: “Qué tal raza, estos muchachos pagan miles en pensión y no pueden pagarse un menú de 10 soles”. Resulta que no es así. Para empezar, el sistema de pensiones en la PUCP se creó para que confluyan alumnos de distintas realidades socioeconómicas. Aquellos que no pueden pagar tanto y aquellos que sí, chicos que estudian y trabajan, que son padres y madres, etc.

Pues bien, el menú que ofrecía la universidad por muchísimos años fue el “menú básico”. Costaba S/ 3.60 y si bien era lo más básico de lo básico, servía para llenar una barriga hambrienta. Este menú luego pasó a costar S/ 6.50 y ahora las autoridades quieren que cueste casi 8 soles. Más allá de lo que este menú pueda traer, la oferta se reduce a aquellos que puedan pagarla. Pero…un momento. ¿No se trataba todo de hacer confluir a personas de distintas realidades, de tener un sistema de escalas, de hacer una universidad inclusiva?

Habiendo pasado por esta universidad como alumna, como presidenta de la Federación de Estudiantes (FEPUC), como presidenta del Centro Federado de mi facultad, y habiendo ocupado un cargo dentro del cogobierno, no me queda más que esperar que todo esto cambie para mejor. Que el discurso de una PUCP de cara a la sociedad, como universidad inclusiva, se materialice.

Quizás ahora que el conflicto con la Iglesia ha pasado, ahora que la misma Iglesia, bajo el mando del Papa Francisco, devolvió el título de Pontificia y que esto, en la práctica, fue un hermoso ninguneo a la figura siempre belicosa y avara de Juan Luis Cipriani, ahora las autoridades puedan empezar a cumplir con su palabra y con los principales mensajes que la PUCP busca defender, en una sociedad con tantos retos aún por lograr.

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