Los contratos de Susana Villarán

10 Ene 2017 | 19:00 h

Durante la gestión de Susana Villarán se llevaron adelante dos grandes proyectos viales con empresas brasileñas, actualmente cuestionadas por casos de corrupción. Sobre ambos proyectos se han cebado esta semana los numerosos adversarios de la ex alcaldesa. La ola de críticas alcanzó su pico cuando en Puente Piedra se produjo una explosión popular contra la instalación de una nueva caseta de peaje. Un comunicado de la municipalidad de Lima acusa directamente a Villarán por los sucesos y Susana ha publicado su respuesta en Facebook. Veamos este enredo.

El primer proyecto se denomina “Línea Amarilla” y fue firmado por Luis Castañeda en su segunda gestión, antes de Susana Villarán. El concesionario es la empresa brasileña OAS, que debía reunir el capital de la obra, ya que la municipalidad no ponía ni un centavo. A cambio, ésta le entregó los dos tercios de los peajes de Lima por una cantidad de años. Cuando entró Susana realizó algunos cambios, concedió una ampliación del tiempo de administración de los peajes y a cambio logró crear un fondo para financiar “Río Verde”, que fue su proyecto estrella. Luego, Castañeda desvió sus recursos para usarlos en el bypass de 28 de Julio.

Esa empresa OAS fue hostil con Susana, porque cuando ella aún era alcaldesa, negoció por lo bajo con una representante de Castañeda para no ejecutar Río Verde. Asimismo, es una empresa altamente cuestionada en Brasil por estar fuertemente involucrada en el escándalo de Petrobras.

En relación al Perú, cuando la justicia brasileña tomó documentación de esta empresa, encontró papeles que evidencian que habría pagado un dinero, que parece soborno, a Joseph Maiman. Esa línea eventualmente podría conducir a un ex presidente, pero no guarda relación con Villarán.

Así, en el caso OAS nada señala a Villarán como corrupta. Algunos críticos ácidos, como el congresista Mulder por ejemplo, la han acusado de financiar Río Verde y no haber realizado otra obra, que a él le parece más importante. Pero es otra cosa. Quizá piensa que fue ineficiente, pero es una acusación completamente distinta al enriquecimiento a costa del erario público.

El segundo gran proyecto es con Odebrecht y se denomina “Nuevas Rutas para Lima”. Aunque hubo una inicial manifestación de interés en la gestión de Castañeda, en realidad se negoció y se firmó íntegramente bajo Villarán. Esta iniciativa también es una concesión, el privado consiguió el capital y la municipalidad puso el tercio de peajes que le quedaba.

En el contrato firmado por Villarán se establecía que solo se cobrarían nuevos peajes cuando la obra estuviera terminada. Mientras que ahora se ha empezado a cobrar antes que se termine. En la situación actual, Castañeda está queriendo favorecer a la empresa para facilitar su venta, aumentando su rentabilidad con un nuevo peaje antes de tiempo.

Como sabemos, Odebrecht es la empresa más cuestionada por su papel como agente de la corrupción. En su declaración ante la justicia norteamericana ha confesado haber pagado sobornos en el Perú por US$ 29 millones en dos proyectos, Interoceánica Sur y Línea 1 del metro de Lima. Es decir, no ha admitido haber pagado coimas en su proyecto con la municipalidad de Lima, sino en otros, que llevan a distintos actores de la política nacional.

Si el Congreso va a comenzar por algo, debería ser por los dos temas confesados por Odebrecht. ¿Qué normas posibilitaron la corrupción en esos casos? En ninguna de estas situaciones las pistas conducen a Susana.

Por ello, todo el alboroto en torno a Villarán en estos días tiene como propósito desviar la atención de quienes seguramente estarán implicados, como constructores de las obras sobre las cuales no hay duda de su naturaleza corrupta: Interoceánica Sur y Línea 1.

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