Odebrecht: Calentando las calles

7 Ene 2017 | 19:00 h

El caso Odebrecht es el inesperado espejo de la suciedad en la que se ha convertido la política desde hace décadas. Aquello que por años todos hemos sospechado se ve al fin materializado: que la mayoría de quienes hacen carrera política son ladrones que se perfeccionan en el uso de la retórica, las leyes y el poder para llenarse los bolsillos con dinero ajeno o corrupto. Odebrecht les pondrá certeza a nombres y apellidos de quienes traficaron siempre con su poder para tapar sus delitos.

Jamás imaginaron que la ubre corrupta que hacía desfilar los dólares a sus cifradas cuentas o de sus testaferros sería apresada y apretada para confesar a quiénes su brazo inmoral e ilegal dio de comer. Odebrecht, por eso, debería ser un hito en nuestra historia, un punto de quiebre entre la inmundicia de los políticos que usan el servicio al pueblo para enriquecerse y una nueva forma de repensar la función y el perfil del político.

Odebrecht nos corrobora cómo la corrupción ha infectado todo el tejido político. Pero como el animal cuando se ve acorralado, los corruptos políticos han comenzado a hacer lo que mejor saben: mentir, engañar, transar para intentar salvar su pellejo, pues saben que la cárcel está más cerca que nunca. Por eso están dispuestos a seguir corrompiendo y corrompiéndose.

Tanta es su desesperación que ya no les importa guardar formas, solo ganar ventajas para procurar el mejor control de daños. Mauricio Mulder, por ejemplo, ha defendido públicamente al presuntísimo implicado Alan García, en todo foro público. Ha dicho que pone sus manos al fuego por él. Acto seguido se ha atornillado en la comisión investigadora del Congreso. ¿Con qué cara alguien que adelanta opinión y que es miembro de uno de los partidos investigados puede ser investigador? Mulder también ha minimizado que el presidente de la Comisión Investigadora en el Congreso, Víctor Albrecht, tenga un proceso abierto nada menos que ¡por corrupción! (https://goo.gl/q0u4zt). ¡¿Cómo un procesado por corrupción –por presuntos sobornos por obras entregadas sin licitación– puede presidir una investigación de presuntos sobornados por obras?! Además, Albrecht no solo es un investigado por corrupción sino que ha mentido al país en conferencia de prensa nacional donde dijo que su caso estaba archivado. Falso, aquí la prueba (https://goo.gl/mcwGD5). ¿Y por qué Mulder lo defiende? Porque hay que recordar que Albrecht antes de ser congresista fujimorista ha sido hombre de confianza del reo Alex Kouri, preso, oh casualidad, por corrupción por obras (https://goo.gl/hUzOrQ). Albrecht (https://goo.gl/3DTWVF) fue su mano derecha cuando Kouri fue Presidente de Región Callao y lo reemplazó cuando Kouri renunció para postular a la alcaldía de Lima. Kouri es tan cercano al APRA que sin ser del partido le dieron luz verde para postular como su congresista, solo que Lourdes Flores (aliada pública del Apra en esa elección) se opuso.

Estos hechos, sumados a que el Congreso ni siquiera quiso debatir el informe Pari que recogía los primeros indicios del escándalo Lavajato, y sumados al total desprestigio del Congreso de mayoría fujimorista (el partido más corrupto de la historia peruana), sin obviar que en esta investigación están casi todos los partidos políticos involucrados, confirman que lo del Congreso servirá solo para que los políticos se ayuden o dañen mutuamente acorde con sus intereses o en función de la eficacia de sus intranegociaciones. Pero también servirá, ante la ausencia de investigaciones importantes de la gran prensa, para que los políticos implicados en coimas Odebrecht se sigan desprestigiando ante la opinión pública tanto como los congresistas que los representan.

Es crucial también que la investigación abarque todos los años que Odebrecht operó en el Perú (desde 1979, García, Toledo, Villarán, Castañeda, Humala, etc.), y en particular al gobierno corrupto de Fujimori en el que Odebrecht hizo 29 grandes obras: varias plantas de tratamiento, carreteras, puentes, bocatomas, canales, hidroeléctricas por 450 millones de dólares. Casi un cuarto de las obras totales de ese régimen (https://goo.gl/QpNwtm y https://goo.gl/5vTRiY).

El caso Odebrecht debería desaparecer a los políticos corruptos como el meteorito que desapareció a los dinosaurios. Pero como sabemos que los corruptos solo saben ser corruptos, confiemos en que sus pugnas por sálvese-quien-pueda y sus torpes acciones desde el Congreso ayuden a calentar las calles, como ya lo están haciendo. No hay mucho más en quien confiar en este sistema. La calle será catalizadora y protagonista.

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