19 de Abril de 2017 | 11:00 h

Misterios de Waqrapukara

Uno de los sitios arqueológicos más espectaculares pero menos conocidos del Cusco. Los feriados de Semana Santa son una buena oportunidad para visitarlo. Para turistas con alma de expedicionarios.
Waqrapukara es tan desconocido que hasta ahora no se ponen de acuerdo en su verdadero nombre.
 
 

 
 
En runasimi "waqra" es cuerno y "pukara" el equivalente a fortaleza. Viendo la fotografía el nombre es más que elocuente. Pero los pastores de las comunidades de Acos, al sur de la ciudad de Cusco, también lo conocen como Llamapukara: "no son cuernos –aseguran– son las orejitas de una llama que está alerta ante la presencia de foráneos".
 
 
Pese a su ubicación casi inexpugnable –en lo alto de un pico sobre los abismos que dan al cañón del río Apurímac y sobre los 4 mil m.s.n.m.– por lo menos son cuatro los antiguos caminos que llevan a esta fortaleza.
 
Sin duda, ambas "orejas" o "cuernos" fueron motivo de sacralización entre sus constructores. Lo mejor conservado son sus muros, escaleras, terrazas y aposentos de piedra finamente tallados al mejor estilo inca clásico.
 
Para el arqueólogo Miguel Cornejo, Waqrapukara representa la "arquitectura del poder. Es un santuario inca de primer orden, que denota un inmenso poder político y religioso aún no descifrado", asegura Cornejo. "Antes de acceder a Waqrapukara se llega a un espacio formado por la erosión fluvial y eólica. Todo el entorno natural advierte desde lejos que se está llegando a un sitio especial, fuera de lo común, de una belleza incomparable", añade el arqueólogo de la PUCP.
 
Waqrapukara es un buen destino de turismo de aventura y vivencial. Lo cierto es que esta ruta no pide turistas, requiere expedicionarios.
 
A diferencia de otros destinos con multitud de visitantes, en Waqrapukara se puede acampar en los alrededores. Recomiendo gozar el cielo nocturno. Quizás encuentre la razón por la que sus antiguos constructores eligieron este lugar mágico y misterioso.

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