Momia Juanita: La niña del Volcán [Video]

En estos días el nevado Sabancaya, en Arequipa, registra una agitada actividad volcánica que mantiene preocupados a los expertos del Instituto Geofísico del Perú y del Ingemmet

5 Feb 2018 | 11:03 h

Escribe: Roberto Ochoa

Algo similar sucedió hace 22 años, en 1995, cuando el Sabancaya despertó y sus enormes columnas de cenizas se esparcieron por todo el Cañón del Colca y otras zonas vecinas en as sierras arequipeñas.

Fue entonces cuando los exploradores Johan Reinhart y Miguel Zárate decidieron escalar la cumbre del vecino volcán Ampato para contemplar desde el cráter la violenta actividad del Sabancaya. Zárate es un experimentado guía de montañas y andinista pionero en ascenso a volcanes del sur peruano. Reinhart es un célebre antropólogo experto en santuarios de altura, ostenta el grado de “explorer” de la National Geographic Society y en esos días había sido galardonado con el premio Rolex por su récord mundial de ascenso a montañas de más de 6 mil metros sobre el nivel del mar en todo el mundo.

Al llegar al borde del cráter ambos exploradores comprobaron que las cenizas del Sabancaya habían derretido las nieves eternas del Ampato, formando puntas de hielo similares a estalagmitas cubiertas de cenizas volcánicas. En eso estaban cuando Zárate se percató que un bulto yacía en uno de los abismos de cráter. Reinhart creyó que se trataba de la mochila de algún andinista perdido. Cuando descendieron para rescatarla se dieron con la sorpresa de hallar el cadáver de una niña momificada que se cayó al cráter por el deshielo de su tumba centenaria.

El resto es historia conocida. Los arequipeños la bautizaron “Juanita” en honor a Johan Reinhart y la NGS la hizo mundialmente conocida como la Dama de Ampato, cuando fue expuesta en Washington en 1996, en una exposición que fue considerada la actividad cultural del año.

“Juanita” es visitada por miles de turistas en el Museo Santuarios de Altura de la Ciudad Blanca. Ahora se sabe que fue una bella, esbelta y bien alimentada joven que fue sacrificada hace 500 años cuando tenía 13 o 14 años de edad en una compleja ceremonia conocida como capaccocha. Ella llegó caminando al cráter del volcán previo ayuno y recibió un fuerte golpe en le cráneo que le acusó la muerte. Su cuerpo lucía finas prendas de vestir, ofrendas y fue enterrada en un santuario de altura cubierto de nieves eternas hasta que las cenizas del Sabancaya deshielaron su tumba.

El hallazgo de la Dama de Ampato provocó un creciente interés por los santuarios de altura -propios de un país de montañas- y mereció sendos estudios genéticos para conocer su origen. El análisis de su ADN mitocondrial reveló su pertenencia al haplogrupo A, abundante en las antiguas naciones de Siberia y los actuales territorios de Corea y Taiwán. Este ADN también ha sido identificado en poblaciones aborígenes de la costa oeste de América del Norte y, en menor escala, en pueblos originarios de Centro y Suramérica.

Su presencia en los ambientes del Museo de los Santuarios de Altura en Arequipa, no deja de sorprender a los turistas y científicos.

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