Los huacos que guardan el sonido de la naturaleza [Video]

José Vitancio Umeres sorprende a los turistas que a diario visitan el Museo Inka de Cusco.

Redacción LR

Escribe: Roberto Ochoa

Al terminar el circuito oficial, en el patio exterior del museo, un pequeño ambiente guarda una gran colección de huacos con representaciones de diversos especímenes. Allí los espera Umeres. Los visitantes toman asiento y se maravillan al comprobar que los célebres huacos prehispánicos no fueron simples vasijas utilitarias o decorativas, fueron verdaderos instrumentos musicales que reproducen los sonidos del animal representado.

Umeres nació en un poblado de la provincia de Anta, Cusco, y se fue interesando en estos huacos no sólo como ceramista. Hoy ostenta el grado de etnomúsico luego de sustentar una tesis relacionadas con la musicología de huacos para atender estados de estrés en turistas y ciudadanos cusqueños.

“El principio se basa en cuatro elementos de la naturaleza: tierra, fuego, agua y aire” -nos explica mientras exhibe los sonidos que emiten los diversos huacos. La tierra es la arcilla para elaborar estas vasijas. El fuego se usa para la cocción de la arcilla y en su proceso de conversión en cerámica. El agua se vierte al interior de los huacos dejando un espacio de aire que al moverlos emiten sonidos.

Suena fácil pero hay que comprobar los siglos de experiencia de los antiguos ceramistas andinos para elaborar sofisticadas vasijas que con la cantidad exacta de agua emiten sonidos similares al que emiten los zorros, los pumas, los monos y las aves. Umeres también hace sonar los silbatos de cerámica, pututos de grandes conchas marinas o la variedad de quenas de hueso (cóndor, llamas, etc.), antaras y pinkullos de cerámica, y una fina réplica de un a okarina Chavín. Por si fuera poco, termina su función reproduciendo el sonido del vuelo de cóndor utilizando grandes plumas de esta majestuosa ave andina.

Para muchos de los turistas, la exposición de José Vitancio Umeres es lo mejor del circuito que ofrece el museo. Una prueba de que sigue viva una tradición de arte y música originaria del mundo andino.