Al rescate de Túcume [Video]

Túcume es uno de los pueblos de Lambayeque más afectados por el Niño Costero. Ante la demora en la reconstrucción, vecinos y empresarios tomaron la iniciativa para embellecer la puerta de ingreso al Valle de las Pirámides.

Redacción LR

Por Leonardo Muñoz

LR Chiclayo

La carretera que da acceso a Túcume parece la réplica de una pirámide saboteada por huaqueros. Cerca, se ve como una nube de polvo recorre la pista y las calles laterales a la Avenida San Marcelo. Hace cuatro meses el Niño golpeó a esta ciudad, pero las cicatrices aún duelen. 

En la cuadra dos de esta avenida casi todas las casas se vinieron abajo luego de los tres últimos "Niños". Menos esa vivienda de adobe con ventanas rotas, donde por más de medio siglo ha vivido la familia Fernández Rodríguez. Dos semanas atrás estas paredes se encontraban a punto de caer. Las lluvias de febrero derrumbaron parte de su fortaleza, obligando a Carlos -penúltimo hijo de este clan- a huir entre escombros. Este sábado ha vuelto. Con brochas, baldes de pintura y compañía, dispuesto a sanar las heridas de un recuerdo que todavía duele.

Todo empezó con la llegada de ocho estudiantes del Queen Katherine School de Inglaterra al distrito de Túcume. Por esos días de julio, la arquitecta Rosana Correa y Julián Bravo buscaban la manera de tranquilizar a una alicaída ciudad que ni siquiera podía enterrar a sus muertos debido al colapso del cementerio. Ambos pensaron que pintar las fachadas de un par de casas con colores y símbolos de las culturas que habitaron su territorio, era una forma de reescribir su historia.

En menos de 48 horas tres organizaciones locales se sumaron a la iniciativa. Luego de conseguir el presupuesto, eligieron una calle cerca al parque principal para plasmar iconografía moche y lambayeque en sus postes y paredes. Antes de la intervención, las casas de San Marcelo eran una invitación al duelo, la humedad revelaba sus temores y el polvo revolvía sinsabores.

Algunas viviendas necesitaron que se refuercen columnas, reconstruyan zócalos, parchen paredes y resanen ventanas. Carlos Rodríguez recuerda que en su casa se emplearon varios kilos de cemento y yeso para volverla a la vida. Sin embargo, en el fondo, tal vez siente algo de culpa. Cuando tenía trece años vio como su padre cuidaba la puerta para evitar que ingrese el agua. Este año le tocó a él, pero no pudo. El paso del tiempo es inevitable.

“En el 83 con papá y mamá pasamos peripecias. El agua pasaba por las calles como un río, se ‘deschampaba’ (filraba) el techo, pero nunca se derrumbó. Y este año yo vi caer las paredes cerca de mi cuarto, era una situación difícil y tuvimos que abandonar la casa en plena lluvia. Con el miedo entre nosotros”, cuenta este hombre de cabello escaso, pero de rasgos amigables.

Una situación similar pasó Normel Riojas, el vecino que este sábado pinta la casa que durante el fenómeno del año 83 se vino abajo. Según cuenta Normel, la gente aquí se desespera. Aún más cuando existen apagones de por medio. Y esa vez los hubo. Este año también.

“El agua llegaba hasta los 50 centímetros, los féretros salían del cementerio y nadaban cerca a las calles de San Marcelo. Cuando pasaba un poco, todos corríamos hasta el cerro, pero ahora esa zona está poblada. No hay donde refugiarse”, lamenta mientras alcanza pinceles a dos estudiantes ingleses que le hacen gestos con las manos.

A pesar de no entender el idioma, los ocho extranjeros no se complican. Mueven los dedos, balbucean palabras o le piden a Rosana que se encargue de la traducción. Ellos son voluntarios que cada año vienen a Túcume para realizar jornadas de turismo vivencial invitados por el hotel Los Horcones.

Ya es domingo, se respira un aire diferente en San Marcelo. Las viviendas de la cuadra se mueven entre melón, rosa y ocre. Colores que intentan maquillar una realidad irrefutable: Túcume está situada en la parte baja del valle de Lambayeque. Su ubicación geográfica la ha condenado por siglos a padecer el suplicio de los fenómenos de El Niño. Bajo lluvias, huaicos e inundaciones que el pueblo no ha podido olvidar. Aunque lo intenta.

EN CIFRAS

En Túcume, tras el fenómeno del Niño Costero se registraron 3288 personas damnificadas, 2550 afectadas, 211 viviendas colapsadas, 534 declaradas inhabitables y 561 viviendas afectadas.