Pueblo español votó por sembrar marihuana

Plan anticrisis. Alcalde convocó a referendo que logró el apoyo mayoritario de la población. Pobladores de Rasquera, en Tarragona, necesitan los ingresos para pagar la deuda edil.

15 Abr 2012 | 0:00 h

Leonor Pérez Durand.
Barcelona



“Si no la cultivamos nosotros la cultivarán otros”. Dos jubiladas contestaban así a la pregunta sobre el referéndum que divide a un pequeño pueblo español. Sembrar o no sembrar marihuana en su jurisdicción. He ahí el dilema.

Con un ajustado margen (56,3 % contra 43,7%) el Sí, gano en Rasquera, Cataluña.

Mientras todas las autonomías y ayuntamientos de España afrontan serios recortes debido a la crisis económica, este pueblo catalán quiere hacer frente a los ajustes, erigiéndose en el limbo donde sea posible el cultivo de cannabis.

Este miércoles, el alcalde que lanzó la osada propuesta dimitió del cargo. Bernat Pallisa prometió que si e 75% de sus conciudadanos no aprobaban el cultivo de marihuana, él renunciaría y así lo ha hecho. Tras de sí podría haber dejado una estela de humo que posiblemente la oposición no pueda dejar de respirar.

Los resultados del referéndum han dejado en evidencia que la pintoresca Rasquera se encuentra dividida en la encrucijada de convertirse en un pueblo proscrito o la de salvar las joyas de la abuela.
De sus 962 habitantes, en su mayoría jubilados, hay quienes consideran que este cultivo les permitirá saldar sus deudas y otros opinan que no es necesario caer en la ilegalidad.

A finales de febrero pasado, Rasquera aprobó en un pleno del ayuntamiento su particular plan anticrisis que tenía como eje principal permitir el cultivo de cannabis en la localidad. La idea es que los habitantes cedan parte de sus terrenos a una empresa municipal que los alquilaría a la Asociación Barcelonesa Cannábica de Autoconsumo (ABCDA) con el fin de que esta siembre marihuana.

“Sembrar cannabis permitirá a nuestro ayuntamiento generar entre 40 y 50 puestos de trabajo, además podremos sanear nuestra deuda, valorada en más de un millón de euros”, manifestó en su momento el alcalde Bernat Pellisa, justificando la iniciativa.

Sin embargo el alcalde se encontró con un 'pequeño' escollo legal: según el código penal español, el cultivo de cannabis es ilegal. Las instituciones gubernamentales competentes se tiraron la pelota durante unos días y no manifestaron su posición al respecto.

Extraoficialmente, fuentes del gobierno de la Generalitat de Cataluña manifestaron que la plantación sería ilegal y, de producirse, sería arrasada por los Mossos de Esquadra (cuerpo policial autonómico) o la Fiscalía.

Esta situación llevó al ayuntamiento de Rasquera a someter la decisión a consulta popular y hasta el momento se ha salido con la suya.

Al día de hoy, la fiscalía de Tarragona, provincia a la que pertenece Rasquera, ha comenzado con las diligencias informativas del caso, según manifiesta el fiscal Xavier Jou.

 

Claves

 

Desde 2001 en Cataluña se permite el consumo terapéutico de cannabis y se proporciona en las farmacias con receta médica. La materia prima para la producción del medicamento que sintetiza dos de los principios activos de la planta son cultivos que previamente han obtenido la autorización de la Agencia Española del Medicamento.

La marihuana es administrada a pacientes sometidos a quimioterapia, los ayuda a sobrellevar los efectos secundarios del tratamiento.

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