Donald Trump declara a Jerusalén como capital de Israel y enciende la furia

Potencias europeas, musulmanes y el papa Francisco le pedían que no lo haga, pero Donald Trump dispuso trasladar embajada a Jerusalén. Hamas dice que "abrió las puertas del infierno". Consejo de Seguridad se reúne de emergencia.

7 Dic 2017 | 0:29 h

El País, EFE, AFP

Donald Trump ha hecho oídos sordos a los países europeos y musulmanes. Ha vuelto a actuar de espaldas al mundo. No escuchó ni a los líderes árabes e incluso al Papa, quienes habían alertado del volcán a punto de erupcionar. No le importó que la ira crezca en Oriente Medio.

El presidente de EE.UU. reconoció ayer a la milenaria Jerusalén como capital de Israel y ordenó un plan para trasladar ahí su embajada. La proclamación rompe con cualquier atisbo de neutralidad.

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Israel considera a Jerusalén su capital "eterna e indivisible", pero la comunidad internacional considera la parte oriental territorio ocupado, reclamado por los palestinos como la capital de su futuro Estado independiente.

Ningún país tiene actualmente su embajada en Jerusalén, porque tras la anexión israelí de la parte oriental en 1980, la ONU llamó a la comunidad internacional a retirar sus legaciones de la Ciudad Santa. La ruptura de Trump con ese consenso le ha generado críticas. Los palestinos acusan a EEUU de violar la resolución del Consejo de Seguridad que instó a retirar las embajadas de Jerusalén.

Trump quiso contener el impacto negativo con: 1) la promesa de que su anuncio no impedirá que las fronteras definitivas de Jerusalén puedan definirse mediante negociaciones de paz entre las partes, por eso llamó "a mantener el statu quo en los lugares sagrados de Jerusalén", incluida la Explanada de las Mezquitas, situada en la parte palestina; y 2) cambió la postura sobre el proceso de paz entre israelíes y palestinos. "Estados Unidos apoyará una solución de dos Estados si eso es lo que acuerdan las dos partes", dijo Trump.

Rechazo en el mundo

El rechazo no demoró. El líder palestino, Mahmud Abás, dijo que la decisión de Trump pone fin a la mediación de Washington en el conflicto árabe-israelí. "Estados Unidos boicotea deliberadamente todos los esfuerzos de paz y proclama que abandona el papel de patrocinador del proceso de paz que ejerció en las últimas décadas", declaró Abas.

El movimiento Hamas consideró que Trump "abrió las puertas del infierno". Ismael Raduan, alto responsable de Hamas, hizo un llamado a los países árabes y musulmanes "a cortar lazos políticos y económicos con las embajadas estadounidenses y a expulsar a los embajadores" de Washington.

Irán condenó la decisión y afirmó que esto provocará una "nueva intifada" palestina. "Provoca a los musulmanes y enciende una escalada de comportamiento radical, iracundo y violento", señaló la cancillería iraní. El presidente francés Emmanuel Macron calificó de "lamentable" la decisión y la primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May, "discrepó" de la decisión y la consideró "de poca ayuda".

Mientras, ocho países pidieron una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, que se realizará este viernes. En Palestina, se ha llamado a la protesta hoy y mañana en lo que se ha calificado como "días de la ira".

Hito nacional y religioso potente

- Los judíos consideran a Jerusalén, que fuera capital del reino de Israel del rey David (s. X a.C.), como su capital histórica desde hace más de 3.000 años por razones religiosas y políticas. Los palestinos reivindican Jerusalén este como la capital de su futuro Estado. Representan alrededor de un tercio de una población de 882.000 personas (estadísticas israelíes), pero son mayoritarios en Jerusalén Este.

- Jerusalén Este, bajo control de Jordania, fue conquistada por Israel en la Guerra de los Seis Días y luego anexada. Una ley definió en 1980 Jerusalén como capital "eterna e indivisible" de Israel.

- Para israelíes y palestinos, Jerusalén es un hito nacional y religioso potente. Para los palestinos, la defensa de Jerusalén y la mezquita de Al Aqsa es un elemento de unidad.

- La explanada es fuente permanente de tensiones. Está bajo autoridad de Jordania, pero los accesos están bajo control de la seguridad israelí. Los judíos tienen derecho a visitarla pero no a orar.

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