En EEUU ha muerto más gente por disparos que en la guerra de Irak

Cruda realidad en EE.UU. Entre el 2011 y el 2016 fallecieron 207.401 personas con armas de fuego, cifra superior a las 184.512 registradas entre el 2003 y el 2013 en el Medio Oriente.

8 Nov 2017 | 6:25 h

El domingo pasado, mientras un hombre mataba a 26 feligreses en una iglesia bautista de Texas, otros 55 morían de una forma más discreta. Cayeron por separado, de uno en uno, sin que la prensa indagara por ellos. Solo el equipo de Gun Violence Archive (Archivo de Violencia con Pistolas, en español), un observatorio digital de estadísticas sobre inseguridad, tomó nota de sus decesos.

Michael David, de 37 años, fue disparado repetidas veces por motivos que se desconocen en el interior de su casa, en Elliott Avenue, Kentucky. Colby Barney, de 30, atacó con una cuchilla de afeitar a su amigo Robin Lundin y recibió a cambio un balazo mortal en el pecho, en el condado de Davis, Utah.

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También ocurrió en otros estados. Byron Roland, de 27, salió de la casa de su novia en el boulevard Martin Luther King, Oklahoma, y mientras caminaba recibió una ráfaga de proyectiles. Manuel García, de 64, no pudo más con los celos y mató a su expareja Martha y al nuevo novio de esta, Raúl, en la puerta de la iglesia católica San Alfonso, en Fresno, California. Antes de que llegara la policía, Manuel gatilló el arma en su cabeza.

Estas muertes solitarias y sin prensa representaron más del doble de las registradas en la iglesia de Texas.

Aquella vez, en plena misa, Devin Kelley abrió fuego contra los asistentes. Entre los caídos hubo cuatro niños: de 1, 5, 7 y 8 años. Según las investigaciones policiales, Kelley, que terminó muerto mientras huía, estaba furioso con sus suegros y pensaba encontrarlos en la iglesia, algo que finalmente no ocurrió.

Cuando no hay tiroteos masivos, no hay cobertura mediática, pero los crímenes no paran de ocurrir.

Norte violento

Cada hora en el país norteamericano mueren 3,8 personas por un arma de fuego, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), el organismo estatal encargado de las estadísticas sanitarias. Esto incluye suicidios (la mayoría), homicidios, intervenciones policiales y asesinatos no intencionales.

La cifra procede de otra más amplia que indica que cada año se registran 38.880 muertos por armas de fuego. Es un indicador obtenido tras promediar las estadísticas oficiales de los años 2011 al 2015.

Los registros del CDC arrojan que, del 2011 al 2016, 207.401 personas murieron con rifles y pistolas en todo el país. Cada año la situación ha ido empeorando: el 2011 hubo 32.351 muertos, el 2013 se contaron 33.636, y el 2016 la cifra alcanzó los 38.000.

Los suicidios y homicidios con armas de fuego en Estados Unidos han causado más muertos que la guerra de Irak.

Del 2003 al 2013 hubo en ese país de Medio Oriente 184.512 muertos, 97% de los cuales eran iraquíes (y la mayoría de estos, civiles). La cifra proviene de la ONG Iraq Body Count (Conteo de Cuerpos en Irak, en español), que lleva la cuenta de las bajas que ha causado la invasión estadounidense.

¿Libertad Sacrosanta?

Consternados por la masacre en la iglesia protestante de Texas, el quinto mayor tiroteo en la historia del país, en Estados Unidos se preguntan por los factores estructurales que explican el cuadro.

El diario The New York Times difundió ayer un estudio hecho en el 2015 por el profesor Adam Lankford, de la Universidad de Alabama, que arroja que la tasa de posesión de armas en un país tiene estrecha relación con la realización de tiroteos masivos.

El investigador comparó las legislaciones de diversas naciones con sus índices de muertos a mano armada y concluyó que la libertad de comprar un rifle hacía vulnerable a Estados Unidos. Y recordó que Gran Bretaña, luego de un tiroteo masivo en 1987, instauró leyes estrictas para el control de armas.

Trump: “Afortunadamente, alguien más tenía un arma”

-El domingo pasado, el hombre que mató a 26 personas en una iglesia de Texas fue perseguido por un vecino en las afueras del local. El perseguidor, rifle en mano, le disparó varias veces y logró herirlo.

-El asesino llegó a subir a un auto y huyó. Varios vecinos lo siguieron. Al rato, murió estrellado.

-El presidente Donald Trump, que ofreció una conferencia de prensa desde Japón, declaró que "afortunadamente, alguien más tenía un arma que disparó en la dirección opuesta".

-Cuando le preguntaron si ya era hora de tener una ley de armas más estricta, Trump contestó: "No es una situación de armas". Luego afirmó que "la salud mental es el problema aquí".

-A diferencia de Barack Obama, que defendía una regulación armamentística más estricta, Trump parece no estar al tanto de las alarmantes cifras de violencia en su país.

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