Acusan a Siria de usar crematorio para ocultar ejecucionesAsesinan a Javier Valdez, cronista del narcotráficoSiguen protestas contra gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela

Washington. Departamento de Estado de Estados Unidos ofrece fotos satelitales de una supuesta planta de incineración de cuerpos en la cárcel de Saidnaya.

15 May 2017 | 19:00 h

El horror tiene un nuevo nombre para la memoria: Saidnaya. Estados Unidos acusó al régimen sirio de haber construido un crematorio clandestino para hacer desaparecer los restos de las ejecuciones en masa perpetradas en esta cárcel militar próxima a Damasco.

Como prueba de su denuncia, ya aireada en meses anteriores por organizaciones no gubernamentales, aportó fotografías tomadas por satélite y prometió ofrecer más datos próximamente.

Al mes del bombardeo a Siria, esta declaración de Washington rompe cualquier atisbo de calma en la zona y apunta directamente a Rusia e Irán como supuestos colaboradores de las atrocidades.

El terror reina en Saidnaya donde al menos 50 opositores, según EEUU, son asesinados ahí al día. Muchas veces de una sola tanda y con la horca.

Amnistía Internacional calcula que entre marzo de 2011 y diciembre de 2015, el régimen mató entre 5.000 y 13.000 prisioneros. Fueron muertes sin juicio. En masa. Pura liquidación política.

Los relatos que han emergido de los escasísimos supervivientes describen el infierno en la tierra. Hacinamiento, violaciones, torturas y ejecución final.

“Los detenidos tienen los ojos vendados, no saben ni cuándo ni cómo morirán hasta que les colocan la soga al cuello”, señala Amnistía Internacional. Una descripción a la que el subsecretario para Oriente Medio en funciones, Stuart Jones, añadió nuevos y terribles detalles.

“Hasta ahora se pensaba que los cuerpos eran enterrados en fosas comunes, pero ahora creemos que el Gobierno sirio ha instalado un crematorio en la prisión de Saidnaya con el fin de no dejar evidencia de las ejecuciones en masa”, explicó.

Para la Casa Blanca, la existencia de la incineradora marca un "nuevo nivel de depravación del régimen" y supone un contundente argumento para exigir a El Asad que detenga inmediatamente sus ataques a la población civil y la oposición. “Y Rusia debe tomar responsabilidad para que esto ocurra”, señaló el diplomático.

La denuncia supone además un nuevo paso en la recién inaugurada estrategia de Donald Trump de aislar al régimen y forzar su retirada.

Un giro catalizado en abril pasado tras el bombardeo químico lanzado por aviones sirios contra población civil en Jan Sheijun. Una matanza en la que murieron 87 civiles, entre ellos una treintena de niños.

En apenas 48 horas, la salvaje agresión fue contestada por Estados Unidos con el lanzamiento de 59 misiles Tomahawk contra la base aérea de Shayrat (Homs).

El golpe, preciso y contundente, supuso una clara advertencia a Moscú y Teherán de las nuevas líneas rojas de Washington.

En este contexto, la denuncia del Departamento de Estado no supone una ruptura del marco de cooperación pero sí el recordatorio de que la sangría tiene un límite. Tras seis años de combates, el saldo es escalofriante: 320.000 muertos y 10 millones de desplazados.

La guerra siria se ha vuelto un conflicto abismal que amenaza con enterrar no solo a un país herido, sino devolver al siglo XXI la memoria de un horror que se creía olvidado.

El País. La narcoviolencia ha vuelto a asesinar a un periodista en México. Javier Valdez, periodista de Ríodoce, uno de los reporteros que más y mejor ha contado la violencia del narcotráfico en Sinaloa, ha sido disparado a plena luz del día en Culiacán, la capital del Estado, después de que unos hombres interceptaran su vehículo, según las primeras versiones recogidas por el semanario en el que trabajaba.

Valdez es el sexto periodista asesinado en lo que va de año en México, más de la mitad, ya que el año pasado batió récords con 11 ejecuciones. Desde 2000, han muerto más de 100.

El golpe para el periodismo, para la sociedad mexicana, es terrible, más aún ante la clamorosa impunidad instalada.

EFE. Miles de opositores venezolanos se sumaron en varias partes del país a la protesta "Gran plantón nacional", basada en la concentración de personas en las principales vías de la nación, y anunciada por la oposición como una escalada de presión contra del gobierno de Nicolás Maduro.

La convocatoria fue seguida en varias ciudades del país desde las primeras horas de la mañana y los opositores han permanecido apostados en las vías como una forma de "resistencia" pacífica pese a la lluvia y la actuación de los cuerpos de seguridad en algunas ciudades.

En Caracas han sido tomados dos puntos: en la avenida Victoria, hacia el oeste de la ciudad, donde ya se han reunido centenares de opositores.

El otro punto de concentración es en la autopista Francisco Fajardo, donde se han congregado miles a pesar de la lluvia, sin que se reporten inconvenientes hasta el momento.

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