La escasez ahonda la crisis política y social en Venezuela

Nueva vida cotidiana. Mujeres que van a Brasil en busca de medicinas, choferes que no hallan neumáticos, morgues saturadas y ausentismo laboral por hacer cola para alimentos.

1 May 2017 | 1:35 h

Los más de 30 muertos que han cobrado las últimas manifestaciones contra el régimen de Nicolás Maduro son los signos más evidentes de la profunda crisis que afecta a Venezuela. Pero hay otros efectos, menos visibles quizá, que los venezolanos viven día a día. La más evidente es la dificultad para encontrar alimentos. Una situación que la propia FAO advirtió en su Reporte Global de Crisis Alimentarias 2017, donde señala que el “empeoramiento de la situación económica en Venezuela puede causar una fuerte escasez de bienes de consumo, incluyendo comida y medicina”.

Una realidad que bien conoce el periodista Hugo Prieto, quien asegura que el índice de escasez, tanto en alimentos y medicinas, “es superior al 80%”. Esta situación, relata Prieto, lo obliga a recurrir al “bachaqueo”, el mercado negro. “Recientemente recorrí una distancia de cinco kilómetros para comprar dos kilos de arroz, a seis mil bolívares cada uno”, detalla.

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“Las oficinas, escuelas o empresas deben dar días libres a sus empleados para que puedan ir a hacer la cola el día que por el dígito final de su cédula pueden ir a comprar productos alimenticios o de higiene”, dice Roberto Briceño-León, del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV). Y los medicamentos escasean. Bien lo sabe Geraldine Dhil, de 32 años, quien relató a Human Rights Watch (HRW) que cruzó la frontera en busca de un trabajo para comprar el remedio en Brasil para tratar a su hija de trece años, con cáncer.

Morgues y “cauchos”

De los más de 12.000 venezolanos que desde 2014 ingresaron y se quedaron en Brasil, muchos también lo hicieron escapando de la ola de criminalidad. Según el OVV, Venezuela cerró 2016 con una tasa de 91,8 homicidios por cada 100.000 habitantes. “Las morgues hace tiempo que están sobrepasadas en su capacidad para realizar autopsias”, comenta Briceño-León.

La fabricación de autos casi se ha detenido por la crisis. Un caso especial es la falta de “cauchos”, como llaman a los neumáticos. El contador Mauricio Villasmil relató que tras reunir los 45 mil bolívares que necesitaba para reponer un neumático aro 14, ningún establecimiento formal o informal tenía el producto. Villasmil se anotó en varias listas de espera, y cuando por fin lo llamaron tenía que pagar 90 mil bolívares. Hoy cuesta 130 mil, 188% más, en Carabobo, que concentra el 80% de manufactura de “cauchos”.

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