Donald Trump: 100 días en la Casa Blanca

En el poder. Misiles en Siria, amenazas a Corea del Norte, acciones contra las políticas de Obama, muro y ofensiva antimigrante. Trump ha puesto “su tono” en estos primeros días como jefe de EEUU. Pese a todo, lo que se viene sigue siendo una incógnita.

28 Abr 2017 | 1:55 h

Donald Trump quiere dejar claro que no le preocupa cómo le ha ido a su gobierno durante los primeros cien días. “Es una barrera artificial”, comentó el otro día. “Es un estándar ridículo”, escribió en Twitter.

Pero ¿cómo pasó Trump su último fin de semana antes del 29 de abril, antes de pasar esa barrera artificial y ridícula de los cien días? Tomó una serie de acciones legislativas en temas de salud, impuestos y el muro fronterizo. Y todo eso fue promovido con un programa de informes de la Casa Blanca sobre los primeros cien días, con fiestas y reuniones por los primeros cien días, un sitio web dedicado a los primeros cien días y la organización de un mitin de los cien días.

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Puede que no sea significativo pero Trump le ha dado un gran significado a ese periodo de evaluación. En todo caso, es cierto que el periodo del 20 de enero al 29 de abril ha estado lleno de sucesos. Que esos sucesos impliquen logros es un tema que puede debatirse. Nominó a un juez de la Suprema Corte y logró que lo confirmaran, abandonó el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP), lanzó un ataque con misiles contra Siria y revirtió muchas de las regulaciones de Obama, principalmente en materia ambiental.

Ha firmado una serie de órdenes ejecutivas –el sitio web de la Casa Blanca enumera 27 de ellas– que superan numéricamente a las de la mayoría de los presidentes modernos, según cómo se cuenten. Pero algunas son más idealistas que otra cosa, por ejemplo, ordenó realizar un análisis sobre la práctica comercial del dumping de acero sin tomar ninguna medida contra el dumping de acero. De igual manera, en estos 100 días ha sancionado 28 proyectos de ley, lo que, según la Casa Blanca, supera al trabajo de cualquier otro presidente estadounidense en casi siete décadas.

Muchas de las promesas más publicitadas que hizo en campaña están detenidas o incompletas, como la construcción de un muro fronterizo, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la prohibición temporal a la entrada de visitantes de países predominantemente musulmanes y la reforma a los servicios de atención médica.

Además, no ha hecho nada para generar apoyo público, y sus índices de aprobación se acercan al 40 por ciento, una cantidad mucho más baja que la de cualquier otro presidente moderno en este punto.

Si Trump está siendo evaluado según una medida que él rechaza, no puede culpar a nadie más que a sí mismo. En octubre, emitió un “contrato con el elector estadounidense”, que llamó su “plan de 100 días para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grandioso”, pero no ha implementado muchas de las acciones ejecutivas que prometió.

Jonathan Alter, autor de The Defining Moment: F.D.R.’s Hundred Days and the Triumph of Hope, dijo que Trump no se acerca a ningún presidente moderno en cuanto a logros significativos. Pero estuvo de acuerdo en que los primeros 100 días solo cuentan una parte de la historia. “No creo que esos primeros días sean importantes”, dijo Alter. Aunque “el primer año es esencial, y los primeros 100 días establecen el tono para ese primero año”. 

Un presidente no es lo mismo que un CEO

En sus primeros 100 días en la Casa Blanca, a este empresario-presidente le ha costado aplicar su experiencia como mago de bienes raíces.

Sus iniciativas en torno a la inmigración fueron bloqueadas por los tribunales. Todavía no ha nombrado gran cantidad de funcionarios de rango. No ha podido hacer aprobar en el Congreso una ley importante, solo firma decretos.

Trump necesita el apoyo de un Congreso para sacar leyes y de líderes extranjeros para forjar alianzas, más complejo que ser un CEO. Ya tomó distancia de algunas de sus promesas más audaces. Ahora habla bellezas de la OTAN, después de decir que era obsoleto. Ya no dice que China es manipulador de divisas, sino busca su ayuda con Corea del Norte. No es lo mismo ser un CEO. Y ya lo sabe.

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