Estética en el Branding: ‘Lo feo no vende’

En el proceso de creación de una marca no debe dejarse de lado de ninguna manera el valor estético de la misma. Te invitamos a leer el artículo de Juan Carlos Yto, Director de Arte de Brandlab acerca del diseño estético y sus ventajas para las marcas.

7 Nov 2017 | 10:39 h

Escrito por: Juan Carlos Yto, Director de Arte de Brandlab

En los países de lenguas latinas la belleza se juzga desde la forma, la palabra ‘formoso’ mantiene una misma raíz que ‘hermoso’. En cambio, en los países de Europa del Este que poseen lenguas de origen ruso, lo bello (krasivyy), proviene de ‘krasnyy’ rojo. La belleza no proviene de la forma, sino del color, que no es otra cosa que el reflejo de la luz. Es por ello que La Plaza Roja de Moscú no obtiene su nombre por el color de sus cimientos, sino por el antiguo significado de la palabra, en ruso antiguo se llamaría ‘La Plaza Bonita’. No es casualidad que el rojo sea el color que representa a la antigua Unión Soviética, reconocida por su impecable uso del diseño gráfico para generar mensajes potentes y memorables. Tampoco es casualidad que el rojo sea el color más utilizado en las marcas a lo largo de la historia, la búsqueda de la estética no es un tema subjetivo. Lo bonito puede ser más objetivo de lo que creemos.

¿Cómo sabemos si algo es bello o no? Puede que la respuesta sea amplia, que se trate tal vez solo de una cuestión de gusto. Lo cierto es que la belleza es inherente a la cultura. Algo que se considera bonito en una parte del mundo puede no serlo en otra. Es una tarea titánica para una marca el lograr un producto y una experiencia que no solo sea funcional, sino también que mantenga estándares de estética globales y atemporales. Raymond Loewy, considerado el padre del diseño industrial, se encargó del diseño de logotipos de marcas como Shell y Nabisco, así como del rediseño de las cajetillas de Lucky Strike y de la icónica botella de Coca-Cola. “Lo feo no vende” era una de sus frases. La estilización de sus diseños no responde únicamente a una cuestión de gusto, va de la mano con la creación de un producto funcional, estratégico y longevo.

La estética funciona. Algo que está bien diseñado necesariamente tiene que ser estético y debe cumplir sus objetivos de uso. Kelly Johnson fue un ingeniero y diseñador aeronáutico, tuvo aportes más que notables en su rubro con distintas aeronaves de combate, tan agradables a la vista, como potentes y eficaces. Johnson decía: “un aeroplano que se ve hermoso, volará de la misma manera”, que algo esté bien hecho pasa también por ser bello. Podemos utilizar esta frase y hacer una metáfora con una de las marcas que está volando muy alto y de manera muy agradable hacia los sentidos. Es el caso de Apple, una marca que desde Steve Jobs ha mantenido un foco en el diseño e innovación. Absolutamente cada uno de sus productos mantiene el mismo rigor a nivel funcional y estético. La misma coherencia se traslada a cada uno de los puntos de contacto que tiene la marca con sus usuarios. El resultado es una marca que vale miles de millones de dólares, casi tres veces más valiosa que su principal competidor. Es claro que entre dos productos similares en cuanto a función, calidad y precio, el factor estético puede lograr que uno valga muchísimo más que el otro.

Una idea, un mensaje, un tono de voz, un nombre y promesa necesitan poder relacionarse y conectar con las personas. En el proceso de creación de una marca, no debe dejarse de lado de ninguna manera el valor estético de la misma, esto requiere rigor, búsqueda de la excelencia, pasión por lo que se hace y comprender que una marca genera un impacto en su entorno social y ambiental, un impacto que puede ser positivo o negativo. Como diría Massimo Vignelli: “La vida de un diseñador es una vida de lucha. Una lucha contra la fealdad. Tal y como un médico lucha contra la enfermedad. Para nosotros, la enfermedad visual es lo que tenemos alrededor, y lo que tratamos de hacer es curarla de alguna manera con el diseño”.

Fuente: Mercado Negro

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