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  • Maritza Espinoza
Lunes, 9 de Noviembre de 2015 | 23:11:30 pm

“No se dan cuenta de que sí hay vida después de las rosas”

Redacción LR
Poner verduras en un arreglo floral suena un poco extraño, ¿no?
 
Sí. Lo que pasa es que el diseño de flores, como cualquier arte, no escapa de las modas.
 
Una flor, digamos una rosa, ¿no basta para que un arreglo sea bello? 
 
Hoy por hoy, no. En España, donde me he formado y trabajado casi 20 años, hay una nueva generación de floristas que abogan por un diseño más natural. Se denomina “asilvestrado”, y trata de evocar la naturaleza, dejando la parte artificial para enfocarse en lo natural.
 
Pero la flor todavía es imprescindible en un arreglo, supongo…
 
Sí, pero la tendencia es no enfocarse en una sola flor, sino recrear pequeños jardines, como la naturaleza en sí. Dentro de esa tendencia, se empieza a incluir otros ornamentos, como mimbre, madera, canela, frutos secos…
 
¿Qué es lo más extravagante que has incorporado a un arreglo?
 
Una manzana, una fresa... Hay un arreglo ahí al que le he puesto una carambola y otro al que le he incorporado aguaymanto… Y es que recién me estoy familiarizando con algunas frutas aquí.
 
¿Dirías que el diseño de flores en el Perú está pasado de moda? 
 
Pienso que el tema de la floristería tiene que evolucionar, y eso se tiene que dar suavemente. Pero, en sí, ya está cambiando, y eso es por cuatro factores. 
 
¿Cuáles?
 
Uno, las redes sociales. No importa dónde estás, te abren la mente a nuevas tendencias. Dos, la profesionalización de los eventos, de la mano de las wedding planners, que piden cosas nuevas. Tres, el retorno al handmade (hecho a mano). Y, cuatro, la incorporación de flores a la coctelería y a la cocina.
 
¿Qué es lo que ves más anticuado en nuestro mercado de floristería, aquello que ya no debería hacerse?
 
Lo que ya no debería ser es poner flores lineales o verticales, o colocar unas rosas en una caja de cartón. Yo no me sentiría cómoda haciendo eso y, si tuviera que hacerlo, preferiría morirme de hambre (risas).
 
¿Qué es lo que tiene mayor demanda aquí, aunque no sea muy creativo?
 
La gente todavía utiliza muchas rosas. No se dan cuenta de que sí hay vida después de las rosas. Si ves mis creaciones, no hay ninguna rosa…
 
¿Tienes algo contra las rosas?
 
No, sino que me gustaría crear una pequeña tendencia y dar a conocer nuevas flores.
 
¿A qué flor le tienes más fe?
 
Yo estoy enamorada de las hortensias. Es una flor de lujo, muy versátil, pero aquí no ha ganado todavía su posición. Y es una pena, porque la materia prima es preciosa. Viene de la zona de Huánuco con Tingo María. Yo, en Madrid, he llegado a pagar ocho euros por una sola hortensia. Acá son baratas y más bonitas. Y superfuertes.
 
Además de las bodas y los ramos, un rubro muy usado acá es el de los arreglos mortuorios, que siempre son iguales. ¿Qué propondrías allí?
 
A mí me gusta, en el tema mortuorio, el british style, que es presentar las coronas con mucho verde, más que con flores de un solo color. Pero el tema mortuorio es un tema del que casi no se habla, a diferencia del rubro novias, eventos y regalos. Pero yo sí me animaría a hacer nuevas propuestas.
 
¿Y cómo te involucraste con las flores? Entiendo que no era tu rubro…
 
A raíz de la crisis en España. Yo trabajaba en una empresa de marketing y publicidad, pero cerraron la agencia para incorporarse a una nueva y hubo incentivos. Con eso me replanteé las cosas y decidí dedicarme a las flores y en mi casa.
 
O sea que ya te gustaban las flores…
 
Claro, desde pequeña me gustaba hacer cosas con las manos y las flores eran mi tema favorito. Pero era un hobby, y vivir de eso ya es algo más serio. Terminé trabajando en casa y criando a mi hijo, pero el boca a boca me funcionó mucho. Sobre todo lo de las bodas…
 
Aquí, hasta hace poco, decorar una iglesia para una boda era poner lirios…
 
Eso ya está cambiando. Las chicas son más exigentes y quieren la boda como la de la revista que vieron. Y las wedding planners están ayudando a que el proveedor de flores presente mejores propuestas, y algunas lo están haciendo muy bien.
 
¿Y qué es lo más innovador que has hecho en un bouquet de novia?
 
Hoy por hoy, la novia europea te pide que combines flores naturales con flores secas. Queda muy bonito.
 
Y más allá de las flores peruanas, ¿has incorporado elementos peruanos de decoración?
 
Es lo primero que hice. Fui a los mercados a buscar artesanos y a las carpinterías a buscar gente que plasmara mis ideas. Yo ando enamorada de la artesanía peruana. El conocimiento que traigo es mi escuela. Es lo que soy. No es que sea una pose.
 
¿Sigues casada?
 
Ahora estoy separada. Y con 50 años me ves en Lima empezando de cero (risas). ¡Pero aquí estoy!
 
Y si reincidieras en el matrimonio, ¿cómo imaginas las flores de tu siguiente boda? (Risas).
 
No se sabe. Nunca digo nunca. ¡La vida da tantas vueltas! Pero si reincidiera, adornaría con puro verde. Muchas hojas, muchas ramas, muchas hojas tipo cerezo. Todo muy rústico, como si hubiese sido dejado casualmente por ahí.

La ficha

Nací en Lima hace 50 años. En los 90, me fui a España por amor y allá me casé, tuve un hijo e hice mi vida. La crisis hizo que perdiera mi trabajo en una empresa de marketing y me reinventara, volcándome al diseño de alta gama de flores con mucho éxito. Llegué a decorar con flores más de cien bodas e innumerables eventos. Hace poco volví a mi país y fundé Floral Trendy (floraltrendy.com), una empresa de diseño y alta costura floral con una propuesta innovadora.