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  • Maritza Espinoza
Jueves, 30 de Julio de 2015 | 23:11:30 pm

“La mayor ventaja de ser tan alto es no perderse nunca”

Redacción LR
¿Por qué dejas el básquet por el circo?
 
Como terminó mi etapa de basquetbolista, aproveché para viajar más. Yo, como basquetbolista, viajé por todo el mundo, y al dejar de jugar, me invitaron a conocer Latinoamérica y dije: ¿por qué no?  
 
Tú empezaste a crecer de más a los 16 años… ¿Hasta ese momento qué querías hacer en la vida?
 
Como crecí en un pueblo, esperaba aprender a manejar, ser chofer de camiones. Ya tenía licencia y todo. Para mi futuro quería trabajar y estudiar más adelante en la universidad. Siempre he tenido moto y me gustaba armarlas, desarmarlas…
 
¿Te gustaba la mecánica?
 
Mecánica, sí. Arreglar televisores y esas cosas de la casa. Y después, cuando crecí, me dije: ¿por qué no ser deportista? Yo me he probado como deportista y fui excelente. Y después estudié en universidad Educación Física. 
 
¿Para enseñar?
 
Sí. Estudiamos toda clase de deportes: básquetbol, fútbol, vóleibol, todo lo que se necesita para ser deportista… A los 18 años, me puse a estudiar y quería ser profesor de deporte o entrenador de profesionales de básquetbol…
 
Y cuando empezaste a crecer abruptamente, ¿te asustaste un poco?
 
No. Cuando uno crece, no siente que crece tanto. Por ejemplo, si a ti te veo de esa estatura y en tres meses te miro y creciste, lo noto, pero si te viera todos los días, no me sorprendería. Cuando iba a la escuela, los amigos, los profesores, decían: ohhh… ¡Creció! (Risas).
 
¿Qué es lo más difícil de ser tan alto?  
 
No creo que haya algo difícil. Toda vida tiene dificultades, no solo para mí. Incluso personas un poquito altas, de uno 80 o 90, tienen problemas, por ejemplo, buscando ropa, zapatos, transportes, duchas, baños, esas cosas…  
 
¿En qué país del mundo te has sentido más alto?  
 
En Latinoamérica, porque la gente es más pequeña. En Europa son más altos, 1.80 de promedio. Brasil también tiene gente un poquito alta y Estados Unidos, claro. En Latinoamérica la gente no quiere crecer (risas).
 
¿Por qué te quedaste aquí?  
 
Yo vivo en Colombia, soy residente. Como tantos años he estado en Latinoamérica, pensé que necesitaba algún lugar para vivir, no solo para viajar, y con mi pareja (que es colombiana) optamos por Colombia y compramos un departamento.  
 
Algo que llama la atención de ti es que, a diferencia de otros de tu altura, no tienes deformaciones en la columna...  
 
Sí, para mí fue de mucha ayuda el practicar deporte. Otras personas altas, como por ejemplo el chino (Bao Xi Shun) o el señor Margarito (Machaguay), que es peruano, tienen como una enfermedad en la hipófisis que produce crecimiento y por eso hasta ahora no pueden parar de crecer… Cada persona crece hasta 28 años. Si después sigue creciendo, produce esa hormona y como no hay donde más crecer, tienen deformación del esqueleto.
 
¿Tú te cuidas mucho físicamente?
 
No soy de cuidarme mucho. Yo vivo normal, con pocos cuidados…
 
Pero consumes el doble que una persona normal, supongo…
 
No, yo como normal. Ayer llegamos, salimos a la calle a comprar de comer y de un cuarto de pollo comimos con mi mujer.
 
¡¿Tú comiste un cuarto de pollo?!
 
Sí. ¿Es mucho? (Risas) Comer de más no es bueno. Y almorzamos también una sopita. Yo pedí un pescado a la plancha y me trajeron una presa chiquita (risas) Eso es todo. No como mucho. Como deportista tengo costumbre de comer lo que no tiene calorías y poco.
 
Cuando te enamoraste de tu esposa, ¿ella lo pensó mucho... involucrarse con alguien tan grande?
 
No sé qué piense. Nuestra relación es tan normal como la de todas las personas. Muchos me preguntan cómo hacemos con las relaciones y yo les digo: en la cama todos somos iguales (risas). Yo le pregunto a la gente: tú, ¿cómo buscas a mujer? ¿Si eres alto tiene que ser alta? ¿Si eres gordo tiene que ser gorda? No. Uno busca a la pareja por el corazón y por la cabeza, no por otra cosa.
 
¿Eres feliz en el circo?
 
Como deportista he viajado mucho. En el circo la vida es casi igual. No hay entrenamiento físico, pero, por ejemplo, llegamos a un país, arreglamos publicidad y esas cosas. Después, el circo es un poquito más fácil, es una vida como divertida. 
 
¿Qué es lo más divertido?
 
Viajar a tantos países, conocer tanta gente, hacer muchos amigos, conocer tantas culturas. Y la naturaleza. Para nosotros los europeos, Latinoamérica es exótica. Por eso los turistas visitan Latinoamérica. Trabajan todo un año, ahorran para el pasaje, vienen aquí una semana y se regresan. Yo vivo aquí. Estoy de turismo todo el tiempo (risas).
 
¿Ha habido algún lugar donde te has sentido pequeño?  
 
Pequeño te sientes cuando llegas a un lugar donde hay un monumento histórico (risas). Por ejemplo en México, cuando he visto sus monumentos históricos, me he sentido pequeño.
 
Si tuvieras que elegir una sola ventaja de ser tan alto, ¿cuál sería?
 
No perderse nunca (risas). Cuando camino con mi mujer y me quedo atrás, basta que ella voltee para que me encuentre.
 

La ficha

Nací hace 46 años en Ucrania. A los 16, al salir del colegio, crecí 33 centímetros de golpe. Ahora mido 2.43 y peso 160 kilos. Dicen que soy uno de los tres hombres más altos del mundo. Mi esposa, colombiana, mide 1.64. Me he dedicado toda mi vida al básquetbol y, al retirarme, me invitaron a recorrer el mundo en el circo. Hace quince años que recorro Latinoamérica y ahora soy la principal atracción del Magic Circus de Lima Norte.