¿EL PERÚ ESTÁ CALATO…?

César Caro

Hace poco se publicó un libro con el provocativo título que encabeza esta nota. En el mismo sus autores, expresan  que la economía peruana tuvo una “década dorada entre el 2003 y el 2013, favorecida por los altos precios de los minerales y los bajos costos de financiación para las empresas, contexto que desencadenó una fuerte inversión”. Pero a la vez, señalan que el Perú no superó sus males estructurales e  institucionales: el abismo de la informalidad, la crisis de los partidos políticos, la inseguridad ciudadana y las debilidades de los poderes del Estado. Y que ahora que la bonanza es esquiva, el país está tomando conciencia que está “calato”. 

Y más aún cuando se atisban en el horizonte señales preocupantes como la crisis griega, el enfriamiento del crecimiento de EE.UU., y lo más álgido: la crisis en los mercados chinos.

¿Estamos realmente calatos, o como dicen aquellos que defienden el actual modelo económico a rajatabla estamos en condiciones de enfrentar la época de las vacas flacas en buenas condiciones, considerando por ejemplo, que tenemos al 30 de junio 60,072 mil millones de dólares en reservas? ¿Cuán cierto es ello, considerando también, --como lo han advertido varios economistas, como Humberto Campodónico--, que  “por primera vez desde el 2000, en el 2014 hemos tenido déficit de Balanza de Pagos”, el mismo que a mi entender da lugar a la desesperación con la cual el Estado Central intenta imponer proyectos mineros como el de Tía María”?

En primer lugar, cabría aclarar que del total de las reservas, un significativo porcentaje corresponde al sistema bancario y otros sectores, en tanto que el total de la deuda del país, --algo que pocas veces se menciona--, es a marzo de este año, de 65,074 mil millones de dólares. (Claro está que es a corto, mediano y largo plazo, y que el porcentaje anual de la misma en relación al PBI no ha sufrido mayor  variación, pero a pesar de los pagos puntuales, no ha disminuido sino ha aumentado).

Pues bien, con elecciones a la vista, el panorama económico internacional y la evidente incapacidad del actual Gobierno, cabría quizás reflexionar con el papa Francisco, quien en Santa Cruz  (Bolivia), tras decir refiriéndose al actual modelo económico: “Este sistema ya no se aguanta”, entre aplausos, dijo a la multitud: “¡Mucho! Pueden hacer mucho. Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de «las tres T» (trabajo, techo, tierra). ¡No se achiquen!”

Creo, sin lugar a dudas, que todo lo anterior no ha sido de mucho agrado para las grandes corporaciones y para aquellos que nos pintan un Perú próspero, ¿pero para quienes? La gran mayoría ve que la calidad de la educación, la salud y la vivienda continúan igual que hace más de una década, en tanto la corrupción y la violencia se incrementan. ¡Espero que Francisco tenga larga vida! 

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