Emergencia y oportunidad para PPK

Los huaicos y desbordes son un desafío para el gobierno.

Los huaicos y desbordes que están ocurriendo en distintas zonas del país configuran una grave emergencia nacional que constituye, al mismo tiempo, una gran posibilidad para un gobierno, como el del presidente Pedro Pablo Kuczynski, que está urgido de una oportunidad para demostrar capacidad de enfrentar un problema y efectividad para resolverlo.

Cada crisis es, en efecto, un problema pero, también, una oportunidad que, en el caso de PPK, le puede permitir a su gobierno la posibilidad de mostrar, en el corto plazo, efectividad para aliviar la situación de más de medio millón de peruanos damnificados por los huaicos y los desbordes; y, con una perspectiva más amplia, capacidad de plantear y ejecutar una reconstrucción de la pérdida importante que se ha producido en la infraestructura nacional.

Se trata de un desastre relevante, según el registro hasta anteayer: 62 muertos, 11 desaparecidos, 560 mil personas afectadas, 116 mil viviendas malogradas, y más de la quinta parte de la red vial afectada. Es, sin duda, un fenómeno mucho más fuerte que los vistos en los años anteriores.

Ante estas situaciones dramáticas surgen llamados a la unidad en varios sentidos, y está muy bien que sea así.

En la política se produjo un alto al fuego con la postergación de la interpelación al ministro Martín Vizcarra y un apaciguamiento en el Congreso.

Y en el plano social hay reacciones valiosas con expresiones de solidaridad hacia las personas perjudicadas. Esto es muy positivo para la construcción de una sociedad en la que, no obstante las diferencias, la gente se mire con compasión frente a la adversidad con el fin de salir adelante.

Lo más importante, sin embargo, radica en la capacidad de organización del Estado para manejar la emergencia del corto plazo, y para enfrentar la reconstrucción, un asunto en el que se necesita la confluencia de acciones del Ejecutivo y Legislativo.

Pero el liderazgo del esfuerzo recae en el gobierno, el cual requiere movilizar recursos a través de programas para la reconstrucción pero, también, para revisar procesos con el fin de adelantarse a un futuro cambiante que trae desastres cada vez más graves; así como para evitar la mala construcción de infraestructura como ese puente de la Solidaridad construido por el alcalde Luis Castañeda y que se vino abajo esta semana.

Si el gobierno de PPK proyecta la sensación frente a la opinión pública de estar saliendo airoso de esta emergencia, este puede ser el evento que le permita reposicionarse, para bien, ante todo el país.

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